Programa Pan Americano de Defensa y Desarrollo de la Diversidad Biológica, Cultural y Social - asociación civil

Aloe vera

 

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Nombres

- Castellano: zabira (del árabe çabira), zabila, zabida, zadiba, pita zabila.
- Portugués: aloés, erva-babosa o babosa, azebre vegetal.
- Catalán: àloe, séver, atzavara vera.
- Vasco: belarrmintza, lerdamin.
- Italiano: aloe.
- Francés: aloés.
- Inglés: aloe.
- Alemán: aloe.   
- en China se la llama "Lu Hui",

Denominación farmacológica: Extracto= Aloes extractum. Tintura= Aloes tinctura

Descripción

Áloe es un género de la subfamilia Asfodeloides de la Liliáceas, que comprende más de 200 especies. Es originaria de África Oriental y Meridional. Abundan, sobre todo, en la región del Cabo de Buena Esperanza en Madagascar y en algunos puntos de Asia.

Alcanza entre 2 y 3 metros de altura, aunque raramente hasta 6 metros.

Las especies del género de los áloes son casi siempre leñosas, pero con las hojas muy grandes y carnudas, dispuestas en grandes rosetones y con una espina recia en su extremo, armadas de otras espinas marginales más pequeñas. Echan uno o diversos bohordos axilares que rematan en hermosos ramilletes.

Las flores son tubulosas porque las seis piezas que forman la cubierta floral se sueldan todas entre sí en un tubo las más veces recto, y en otros casos algo encorvado y aun bilabiado. Estas flores suelen tener color rojizo, anaranjado o amarillento.

Los estambres son también seis, con largos filamentos que arrancan del fondo de la flor, debajo del pistilo. El fruto es una cápsula de paredes inconsistentes.

Florecen, según las especies, en primavera y verano, y aun en invierno en sus respectivos países de origen.

Historia

El conocimiento de los áloes y del acíbar se remonta a la grande antigüedad. Dioscórides trata de unos y otro, y da los caracteres de las mejores suertes de acíbar, en el capítulo 23 del Libro III.

Documentos históricos de los Egiptos, Romanos, Griegos, Argelinos, Marrueos, Tunecinos, Arabes, Indios y Chinos informan sobre su empleo para propósitos curativos y cosméticos. Según las tradiciones numerosas, Cleopatra atribuyó su encanto irresistible y su belleza al uso de la jalea Aloe. El primer registro es del año 1500 B.C. en el Papyrus Ebers, las copias originales de las cuales están protegidas en la Universidad de Leipzig. Estos documentos egipcios declaran que los valores curativos del Aloe fueron conocidos extensamente desde hace muchos siglos.

A mediados del siglo XVI, según refieren Mattioli y Laguna en los comentarios a dicho capítulo, la planta llamada áloe era común en gran parte de Italia, y se hallaba a cada paso plantada por los jardines y en los tiestos.

Por lo dicho antes para justificar la inclusión de los áloes en esta obra, ya se ha visto que, por lo menos en Andalucía, existían grandes plantaciones de áloes en tiempo de los árabes, entusiastas propagadores del uso medicinal del acíbar. 

En la "Flora española" (volúmen II, pág. 251), refiere Quer que, hallándose de guarnición en Tarragona con su regimiento, en donde el áloe que él llama vulgaris se cría en abundancia, preparó el acíbar en casa de un amigo suyo, perito farmacéutico, llamado Odón Guiralt.

La operación, dice, salió perfecta, tanto por la consistencia del acíbar obtenido, como por su color, olor y sabor y su uso produjo los mismos efectos del que se usa en Medicina.

Por esto, añade, no tiene duda que del áloe vulgar que se cría en España se puede extraer esta droga, y se puede usar con toda satisfacción, y corresponderá en sus efectos, con poca diferencia, a la que nos viene de partes remotas.

Lo que no nos dice Quer es que siglos antes se obtuviese acíbar en la provincia de Málaga, de los extensos zabilares que se criaban en ella, plantados por los moros.

Cultivo

Se crían, en número de cerca 200 especies, en las laderas soleadas, a menudo en lugares rocosos o pedregosos del Antiguo Mundo, en la mayor parte de África, en Madagascar y en algunos puntos de Asia. Abundan, sobretodo, en la región del Cabo de Buena Esperanza. En las provincias del litoral España crecen sin cultivo diversas especies de este género, pero su cabal conocimiento requiere a menudo la técnica especializada de un aloísta.

El Aloe Vera, tiene dos enemigos naturales: el exceso de agua y el frío por debajo de lo 0ºC. Es muy resistente a la plagas y a la falta de agua.

Para su cultivo, es mejor hacerlo en maceta de barro en vez de plástico. Este lo llenaremos con tierra normal de jardín con un 50% de turba, a partes iguales. En el fondo pondremos un drenaje de dos dedos de grava. Se cubrirá la planta hasta el nacimiento de las hojas, esperando un par de semanas, para empezar su riego, así dará tiempo a cicatrizar sus heridas durante el trasplante. Situar la planta en lugar soleado y cálido, donde tenga mucha luz de sol. En el invierno, la protegeremos del frío. Su reproducción mediante hijos que le nacen alrededor. Cuando estos tengan una altura de cuatro dedos, se han de separar de la planta adulta. Lo podemos hacer de dos maneras: Hurgando con los dedos, hasta encontrar su unión de madre e hijo, y la otra, sacándola totalmente de la maceta, separándola de la madre con más precisión y con todas sus raíces, aprovechando así, para recortar las raíces de la planta madre, si es que las tiene demasiado largas, y añadiendo abono vegetal orgánico en la tierra al plantarlo de nuevo. Hay que recordar, que no se puede regar durante las dos primeras semanas después de su transplante.

Los hijos se dejan secar las heridas, durante un par de semanas, sin exponerlos al sol directamente, pudiendo plantarlos individualmente en maceta.

Hay muchos tipos de Aloe. Para evitar, que la planta se pueda polinizar por otra clase de Aloe y las semillas se vuelvan híbridas, hay que asegurarse que no hay otros aloes cerca (recordar, que el viento es un agente polinizador muy activo). Si no se tiene la seguridad que esto pueda suceder, hemos de cortar la vara de la flor a media altura, por debajo de donde están las flores, antes de que se abran. El resto de la vara, lo sacaremos fácilmente, cuando esta quede seca.

Todas las plantas de Aloe tienen propiedades curativas, sobre todo las adultas de tres años aproximadamente desde que han hecho la flor.

 

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Última modificación: Sábado, 11 de Junio de 2005