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La planta más antigua

 

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Lomatia tasmanicaNos parece asombroso cuando nos informan que un árbol tiene 500 años. Pero un equipo de botánicos tasmanios acaba de encontrar una planta que es maravillosa doblemente. Primero, porque tiene 43 mil años de edad y sigue viva.

Segundo, porque es la única de su especie conocida sobre el planeta entero. Descubierta en 1934 en Tasmania, isla al sur de Australia, su localización exacta ha sido mantenida en secreto. Únicamente se sabe que vive en una zona protegida, la Wold Heritage Area, al suroeste de Tasmania, zona de bosque lluvioso. Su nombre es Lomatia tasmanica, miembro de las Proteaceae, se extiende sobre un área poco mayor que un kilómetro, posee hojas verdes de 10 a 20 centímetros, abiertas en dos, y flores rojas. Es estéril y se propaga lanzando raíces hacia los terrenos aledaños. La edad de este único ejemplar de su especie se calculó por dos métodos, uno fue el carbono 14 localizado en partes fosilizadas de la misma planta. El otro método para datar fue un cálculo basado en la enorme extensión de la planta y el tiempo que debería transcurrir para alcanzar ese tamaño, considerando la pobreza del suelo en la región. Ambos métodos coincidieron: esa planta única sobre el planeta tiene 43 mil años.

En el número de noviembre de 2002 la revista naturalística alemana Bild der Wissenschaft Scolymastra joubinida a conocer los resultados de una investigación realizada sobre un ejemplar de esponja, de la especie Scolymastra joubini, que vive bajo el hielo del Mar de Ross, cerca de las costas de la isla de Ross y McMurdo, junto a la Antártida. Se trata de una esponja blanquecina, que tiene unos dos metros de altura y un diámetro exterior de casi metro y medio. A partir del estudio de su consumo de oxígeno, comparándola con otros ejemplares cuya edad se conoce, los biólogos han concluido que puede tener unos 10.000 años de edad. Las notas de prensa recogen esta edad como el récord para un ser vivo, sin embargo, como suele pasar, no todos están de acuerdo.

Por un lado, estrictamente hablando, no se ha calculado su edad, y lo cierto es que es difícil hacerlo: una esponja es un organismo pluricelular indiferenciado, es decir, todas sus células son iguales y se
van renovando constantemente. No deja, por lo tanto, huellas visibles de su edad.

¿Qué estrategias diseñan los seres vivos para poder perpetuarse durante tanto tiempo? Pensemos que a lo largo de varios miles de años, las condiciones climáticas han sufrido muchos cambios, incluso se han podido producir cambios geológicos del terreno en el que habitan. Sólo unas pocas especies serán por lo tanto capaces de sobrevivir a tantos cambios (que incluyen glaciaciones, si estamos hablando de más de 12.000 años de edad). Estas especies tienen normalmente un desarrollo muy lento, y una gran robustez. Parte de su capacidad de adaptación les viene, además, de la capacidad de prescindir de partes de su organismo que quedan dañadas.

Pero no sólo vale ser robusto y adaptable. Todas las especies longevas tienen un desarrollo lento: parece como si la capacidad de renovarse fuera limitada, una especie de reloj marcado en los genes, que hace que un ser vivo no pueda vivir más allá de lo que está determinado. Si el consumo de energía, si su vida es más movida, vivirá menos tiempo (en términos celulares, un organismo más activo renovará más rápidamente las células que lo componen, y el número de reproducciones parece estar preprogramado). Aunque esta idea puede parecer extraña, y de hecho era considerada muy extraña hace tan sólo 40 años, los estudios genéticos mostraron que al final de los cromosomas de todos los seres vivos con núcleo celular (los eucariotas), existe material genético repetido, el llamado telómero, una especie de protección del mismo. Cuando una célula se divide, dando lugar a dos células hijas, el telómero disminuye en longitud, por la acción programada de una enzima llamada telomerasa. Cuando se alcanza un mínimo en la longitud de bases del telómero, la célula pierde su capacidad de reproducirse y acaba muriendo. En cierto modo, la muerte está programada desde el nacimiento de esa célula. Reproduciéndose lentamente, disponiendo de un telómero amplio o inhibiendo la telomerasa, se consigue vivir más.

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Última modificación: Sábado, 11 de Junio de 2005