La Biodiversidad en venta: Desenmascarando la quimera de la participación de beneficios
CONFLICTO ENTRE COMERCIO Y BIODIVERSIDAD. N° 4 - abril
200 Gaia/GRAIN
Uno de
los tres pilares centrales del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) "es la
participación justa y equitativa de los beneficios que se deriven de la utilización de
los recursos genéticos". La firma del Convenio fue considerada como una gran
victoria para el Sur. En un mundo en el que los países industrializados expoliaron
durante largo tiempo la biodiversidad y el conocimiento tradicional de las comunidades del
Sur, el Convenio fue considerado como un faro que iluminaba el camino hacia la equidad y
la justicia.
A cinco años de su
promulgación, cabe preguntarse si el flujo de los beneficios ha ido hacia el Sur y cuál
es la situación de la participación de los beneficios con relación a los agricultores y
los pueblos indígenas. La respuesta es que hay muy poco para mostrar en cuanto a
beneficios nuevos y sustanciales que correspondan al Sur en general o a las comunidades
locales y pueblos indígenas en particular. Más bien lo que parece ocurrir es que la
intención original del CDB, que habla de la participación de los beneficios en un
sentido amplio e integral, se encamina cada vez más hacia un enfoque exclusivamente
comercial.
El presente
informe cuestiona si los custodios ancestrales de la diversidad biológica del mundo
las comunidades locales y los pueblos indígenas- están recibiendo un trato justo.
Analiza las consecuencias del giro hacia el "biocomercio" y discute la validez
de los derechos de propiedad intelectual como herramientas para la participación de los
beneficios o como herramientas para proteger el conocimiento de los indígenas. Finaliza
con algunas propuestas para volver a centrar la discusión de la participación de los
beneficios en sus aspectos esenciales, tomando en cuenta el valor intrínseco de la
biodiversidad para las formas de vida locales y los múltiples beneficios generados de su
utilización a ese nivel.
Participación y control
Ha sido el
conocimiento acumulado y las prácticas de las comunidades lo que ha protegido e
incrementado la biodiversidad a lo largo de varias generaciones. Para muchas comunidades,
su principal preocupación con relación a la gestión de la biodiversidad es la
permanente pérdida de control sobre los recursos y el conocimiento locales. El punto de
arranque de cualquier discusión sobre la participación de los beneficios debe ser sus
necesidades e intereses, y no las de los de los bioprospectores. El apoyo de las
estrategias de sustento basadas en la biodiversidad debe ser un requisito esencial para
toda iniciativa en materia de participación de los beneficios.
No todo es comercio
Todos
sufriremos si la biodiversidad y el conocimiento local que la acompaña se convierten
meramente en otra mercancía comercializada de manera desigual entre los pobres y los
ricos. Es de suma importancia que la discusión de la participación de los beneficios
tenga en cuenta el valor intrínseco de la biodiversidad para las formas de vida locales y
los múltiples beneficios generados de su utilización a nivel local.
Derechos comunitarios, no
privatización
Es
necesario desarrollar e implementar derechos comunitarios firmes que reconozcan la
naturaleza colectiva de la innovación local, promuevan su desarrollo y aplicación y
protejan a la diversidad biológica y el conocimiento indígena de la privatización. Esto
es de suma importancia porque la propiedad privada viola la naturaleza misma de los
derechos comunitarios y, en el caso de los recursos genéticos, limita a unos pocos el
acceso al patrimonio colectivo. Únicamente cuando se reconozcan los derechos colectivos,
las poblaciones indígenas, las comunidades locales y los países en desarrollo tendrán
posibilidades de lograr algo en las discusiones sobre la participación justa y equitativa
de los beneficios.
1. Introducción
Cuando el
Convenio de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (CDB) entró en vigor a fines
de 1994, la soberanía nacional reemplazó el concepto anterior de "patrimonio común
de la humanidad" de la biodiversidad. De la noche a la mañana, los animales, las
plantas, los microorganismos y posiblemente incluso los genes humanos se convirtieron en
un recurso a ser regulado y vigilado por los gobiernos. Se argumentó que una de las
principales ventajas de este cambio era que permitiría a los países del Sur, en los que
se encuentra la mayor parte de la biodiversidad del planeta, beneficiarse más de esos
recursos. Uno de los tres pilares centrales del Convenio se relaciona con la
participación de los beneficios: su primer artículo estipula que el CDB garantizará
"la participación justa y equitativa de los beneficios que se deriven de la
utilización de los recursos genéticos". La firma del Convenio fue considerada una
gran victoria para el Sur. En un mundo en que los países industrializados habían
expoliado desde largo tiempo atrás la biodiversidad y el conocimiento tradicional de las
comunidades del Sur, el Convenio fue considerado como un faro que guiaría el camino hacia
la equidad y la justicia.
Cinco años
después cabe preguntarse ¿el flujo de los beneficios ha sido recanalizado hacia el Sur?
¿en qué estado está la participación de los beneficios con relación a los
agricultores y los pueblos indígenas? La respuesta es que a pesar de todo lo que se
habla, hay muy poco para mostrar en cuanto a beneficios nuevos y sustanciales que
correspondan al Sur en general o a las comunidades locales y pueblos indígenas en
particular. Más bien lo que parece ocurrir es que la intención original del CDB, que
habla de la participación de los beneficios en un sentido amplio e integral, se encamina
cada vez más a un enfoque exclusivamente comercial. La venta de biodiversidad y el
conocimiento a ella asociado se ha convertido en centro de interés. Apenas si pasa una
semana en que no se realice alguna reunión sobre "Acceso a los recursos genéticos y
participación de los beneficios". Un creciente ejército de "agentes
honestos" y abogados expertos en el tema ofrecen ávidamente sus servicios para
mediar entre las empresas y las comunidades. El resultado de esta alharaca en torno al
acceso y participación de los beneficios es que el CDB está ahora en peligro de ser
convertido en poco más que un acuerdo para el comercio de la biodiversidad.1
Aunque la
retórica generada alrededor del comercio de la vida y la participación de los beneficios
es intensa y complicada, este informe intenta analizar el tema en términos sencillos y
sobrios. Comienza haciendo un análisis de la discusión actual sobre la participación de
los beneficios y hacia dónde se encamina. Luego estudia qué significa realmente el giro
hacia el "biocomercio" y analiza algunos casos al respecto. Discute las
iniciativas para promover los derechos de propiedad intelectual como herramientas de
participación de los beneficios o como herramientas para proteger el conocimiento
indígena. Finaliza con algunas propuestas para retrotraer la discusión al lugar al que
pertenece, teniendo en cuenta el valor intrínseco de la biodiversidad para las formas de
vida locales y los múltiples beneficios que se derivan de su utilización a esa escala.
El sinsentido de las regalías: ¿50%
de qué?
La mayoría
de los acuerdos de participación de los beneficios tienen la obsesión de las regalías.
Pero a menudo el verdadero significado de las cifras de regalías publicadas es poco
claro, y en ocasiones incluso deliberadamente confuso. Lo habitual es que las cifras de
las regalías mostradas en los estudios de caso de participación de los beneficios hagan
referencia a un porcentaje de un total indefinido, o se refieran a un subporcentaje de una
fracción desconocida de las ventas de un producto. Por ejemplo, en 1995 la Universidad de
Washington (St. Louis, Missouri), en asociación con Monsanto y el gobierno de Estados
Unidos, quiso firmar un acuerdo de participación de los beneficios en base a derechos de
patente para realizar trabajos de prospección de plantas y conocimiento tradicional en
territorios de los pueblos aguaruna y los huambisa, en la Amazonia peruana. En informes
especiales con representantes aguaruna, Washington dijo al pueblo indígena que recibiría
una regalía del 25%. Los aguaruna entendieron que eso significaba que recibirían el 25%
de las ganancias de los productos patentados por Monsanto basados en las muestras y
conocimientos de sus territorios. En realidad, la regalía de 25% representaba un cuarto
(aproximadamente) del 1% de las regalías de Monsanto correspondientes a la Universidad de
Washington. En otras palabras, el contrato decía que los aguaruna recibirían solamente
una centésima parte de lo que creían sería su participación: 0,25% en lugar de 25%.
¿Un
incidente aislado? Lamentablemente no. En el estudio de caso de 1998 para el CDB sobre el
programa del Grupo Cooperativo Internacional de Biodiversidad (ICBG, por sus siglas en
inglés), en África,2 se presenta una información igualmente
ambigua sobre regalías. El estudio menciona de manera colateral que la propiedad
intelectual será administrada por el centro Walter Reed de investigación de enfermedades
tropicales del ejército de Estados Unidos. Esta es una forma indirecta de decir que todas
las patentes pertenecen al ejército de los Estados Unidos. El estudio explica luego que
los miembros africanos del proyecto ICBG preferían que el Ejército de Estados Unidos
fuera el titular de las patentes sobre plantas y conocimiento africanos porque "es
poco probable que las compañías farmacéuticas trasnacionales respeten los derechos de
propiedad intelectual (de la ONG africana)". Tal vez la afirmación sea válida,
pero los derechos de propiedad intelectual de los africanos tampoco le importan al
Ejército de Estados Unidos, cuyo interés es adueñarse de los tratamientos de
enfermedades tropicales para que sus soldados no enfermen la próxima vez que se instalen
en un país tropical.
Con el
argumento ridículo de que los africanos se alinearon con el ejército de Estados Unidos
para luchar por ellos contra la industria farmacéutica internacional, el estudio informa
sobre cifras de regalías. Dice que el ejército de Estados Unidos daría 20% de "todas
las regalías y otras consideraciones" a los inventores, 50% de "todos
los ingresos por concepto de regalías y otras consideraciones"3
a una ONG estadounidense que trabaja en bioprospección en Nigeria y Camerún, y 30% de
"todos los ingresos por concepto de regalías y otras consideraciones" al
propio programa de investigación de enfermedades tropicales del instituto del ejército.
El 50% para
conservación podría parecer generoso. Pero, ¿el 50% de qué? No es el 50% de las
ganancias derivadas de las invenciones, o el 50% de las ventas de cualquier tipo de
fármaco. Es simplemente el 50%, menos los costos, de los magros puntos porcentuales de la
regalía que el ejército de Estados Unidos podría recibir teóricamente de una
compañía farmacéutica interesada. Pero, en la medida en que el propio autor lo admite,
la posibilidad de ese interés es bajo porque el proyecto se dedica a enfermedades
tropicales en las que las trasnacionales farmacéuticas no están interesadas porque no
son rentables. Se trata de una aceptación significativa: a pesar de las numerosas
páginas dedicadas a elaborar los detalles de los acuerdos de participación de los
beneficios, los autores admiten que probablemente nunca se concretarán.
2. Una visión estrecha de la
participación de los beneficios
Es muy
fácil sentirse abrumado por la literatura existente sobre participación de los
beneficios. Desde la Cumbre de la Tierra de Río en 1992, mucho se ha escrito sobre el
tema. La Secretaría del CDB ha publicado más de 500 páginas de estudios sobre
participación de los beneficios. Al mismo tiempo, la retórica en torno a este tema se ha
tornado muy abstracta y difícil de comprender. Pero a pesar de las montañas de papel, el
alcance del debate sobre participación de los beneficios es muy restringido. Casi sin
excepción, los ejemplos de participación de los beneficios se centran en acuerdos
bilaterales y contractuales, generalmente entre alguna compañía o instituto de un país
industrializado interesado en un recurso o conocimiento, y algún país o comunidad del
Sur que puede brindarlo. La participación de los beneficios es definida desde la
perspectiva del bioprospector: cuánto dinero se paga y si el proveedor percibe otros
beneficios no monetarios (ver recuadro siguiente). Esta es una interpretación sumamente
limitada y comercial de los beneficios que se derivan de los recursos genéticos. Ignora
por completo los beneficios que la biodiversidad les brinda a las propias comunidades
locales para su sustento, su salud y su seguridad alimentaria. Ignora los beneficios
obtenidos de los resultados de la investigación pública en diversidad biológica, puesta
a disposición de la totalidad de la sociedad. Prescindiendo de lo que un estudio reciente
del gobierno sueco denomina "valores del usuario" y considerando solamente los
valores de intercambio comercializables, la discusión sobre la participación de los
beneficios evita por completo temas espinosos tales como el equilibrio de los beneficios
entre el Norte y el Sur, entre el sector formal y el informal y entre el dominio público
y el privado.4 Estos son los temas que deberían ser centrales
a cualquier discusión sobre participación de los beneficios, pero por el momento son los
grandes ausentes.
Limitar la
interpretación de la participación de los beneficios a los términos comerciales tiene
numerosas implicancias graves:
2.1 ¿Justa y equitativa?
Al centrar
la discusión sobre la participación de beneficios casi exclusivamente en los acuerdos
comerciales contractuales y bilaterales, la inmensa mayoría de los múltiples usos de los
recursos genéticos permanece fuera del escenario. La comunidad mundial continúa
beneficiándose enormemente de alimentos y medicinas creadas por pueblos indígenas y
comunidades locales, y muy poco de esa contribución puede ser adjudicado a grupos
individuales.
Por otro
lado, la participación de beneficios de carácter bilateral y contractual excluye a un
numeroso grupo de interesados, específicamente a todos los países y comunidades que
podrían ofrecer los mismos recursos genéticos, o conocimientos sobre ellos, al
bioprospector. Esto alienta una situación en la que el biosprospector se decidirá por el
"mejor postor", y en esa carrera por quién rebaja más las condiciones de la
oferta, realizará un acuerdo con la parte que le ofrezca las mayores ventajas para él,
excluyendo a todos los demás.
2.2 Miopía comercial
Cuando se
considera a la biodiversidad como una mera mercancía comercializable, se ignora y
potencialmente se socava el papel crucial que desempeña como sostén de los sistemas de
vida. La biodiversidad continúa siendo el pilar central del cual dependen directamente
miles de millones de personas para su sustento diario. Priorizar la venta de biodiversidad
a un comprador extranjero por encima de su utilización sustentable a escala local, puede
conducir potencialmente a un desastre, de la misma forma que la imposición indiscriminada
de economías de cultivo comercial en sociedades tradicionales con frecuencia ha
contribuido directamente a la inseguridad alimentaria, ha socavado los sistemas locales de
salud y ha exacerbado la erosión genética. Exponer la explotación de la biodiversidad a
los vaivenes de los ciclos de auge y ocaso de las mercancías comercializadas
internacionalmente, acarrea enormes riesgos para las comunidades y la biodiversidad.
2.3 El sesgo de los expertos
La lógica
de la participación de beneficios a través de contratos bilaterales está creando una
nueva camada de especialistas e instituciones que no necesariamente sirven a los objetivos
de conservación y utilización sustentable de la biodiversidad. La investigación central
del sector público deja de lado los sistemas de alimentos y salud adaptados localmente y
se concentra cada vez más en acuerdos contractuales que canalizan los recursos a otras
esferas que no se vinculan a los intereses locales. El escenario es, pues, el de un
circuito de acceso a los recursos genéticos y participación de los beneficios cada vez
más cerrado, que discute, publica y se reúne internacionalmente, pero que no prioriza
los sistemas de vida locales sustentables basados en la biodiversidad. Los
"expertos" hablan de los intereses de las comunidades locales y los pueblos
indígenas, pero los propios actores están en gran medida ausentes del debate.
2.4. Choque cultural
Introducir
la cultura de contratos exclusivos basados en regalías potenciales y otros beneficios,
puede crear fácilmente desconfianza y confusión dentro y entre las comunidades y socavar
los sistemas tradicionales de intercambio y participación de los beneficios. Un
representante de PRATEC, una organización no gubernamental peruana que trabaja con
campesinos andinos, dice lo siguiente: "Podemos socavar [los valores culturales]
al cambiar la práctica de "hacer amigos" por la de "firmar
contratos", tan apreciados por los occidentales bienintencionados".5 Al mismo tiempo, se han documentado casos en los que han
surgido controversias con relación a la posibilidad de aceptar compartir un conocimiento
considerado sagrado por algunos miembros de la comunidad. Esto es exactamente lo que
sucedió con la tribu kani de Kerala en torno a una fruta conocida como Arogyappacha. En
este caso, el acuerdo "contribuyó a crear animosidad dentro de una tribu ya
dividida, y el problema de cómo compartir los beneficios con quienes se oponen, sigue en
gran medida sin resolverse".6
Es
importante tener en claro que el asunto no se refiere a si un acuerdo o contrato
específico puede ser beneficioso para una comunidad local o un grupo de pueblos
indígenas, o en qué medida puede llegar a serlo. En casos concretos, la firma de un
acuerdo sobre biodiversidad puede constituir una estrategia válida para las comunidades
locales, los pueblos indígenas o los gobiernos para obtener beneficios o proteger la
innovación local. Hay casos en que se ha obtenido consentimiento, se han firmado acuerdos
y se recibieron ciertos beneficios a nivel local. El tema aquí es que las transacciones
comerciales bilaterales de biodiversidad están siendo impuestas como el modelo
para la participación de los beneficios.
Esto
resulta evidente si se analizan las recomendaciones emanadas de las reuniones del CDB. En
octubre de 1999, un Grupo de Expertos del CDB se reunió en Costa Rica para discutir a
fondo la participación de los beneficios. El hecho de que la sede fuera Costa Rica no
deja de ser significativo. El INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad, una ONG
nacional), llevó la discusión sobre la participación de los beneficios a niveles
internacionales hace varios años, cuando firmó un acuerdo bilateral con la gigante
farmacéutica estadounidense Merck, en la que concedía a la trasnacional el derecho a
explotar la rica biodiversidad del país. Poco sorprende que el grupo de expertos
concluyera que, "Los acuerdos contractuales son el principal mecanismo"
para transferir los beneficios derivados de la biodiversidad.7
Reconoció la necesidad de atemperar la transparencia con la confidencialidad y de
adaptarse a las demandas de la industria en materia de derechos de propiedad intelectual,
para no perder el interés de las empresas.8
Consiguientemente, lo que se entendía como necesidades para la creación de capacidad a
escala de los gobiernos y comunidades locales en el Sur, se tradujo en desarrollo de
inventarios, capacitación en negociación de contratos9 y
técnicas de redacción de documentos jurídicos. No exactamente lo que uno propondría
para propiciar la participación "justa y equitativa" de los beneficios.
Los
proponentes de la participación de los beneficios parecen reforzar el problema a medida
que buscan su solución. Fue el creciente control de los recursos genéticos por un
puñado de conglomerados industriales del Norte lo que dio origen en primer lugar al
debate sobre la participación de los beneficios. Fue la iniquidad de los actores
comerciales en los países ricos, que hicieron dinero a costa de las comunidades locales
de los países pobres, lo que condujo al reclamo de la participación "justa y
equitativa" de los beneficios. ¿Convertir a los agricultores y bosques del Sur
en un mercado biológico es la solución, o por el contrario es el escollo a la promoción
de la participación de los beneficios a través del mejoramiento de la utilización
pública y de las comunidades de esa diversidad? Hasta ahora, la experiencia que ha habido
en materia de iniciativas de biocomercio no inspiran confianza en el enfoque en cuestión.
La participación de los beneficios
como profesión
Solamente
un pequeño número de personas ha hecho del acceso a los recursos genéticos y la
participación de los beneficios su vocación profesional primaria. Son escritores
prolíficos, pero su trabajo se caracteriza cada vez más por tener un lenguaje
especializado y alienante que restringe la participación. Esta
"profesionalización" de la participación de los beneficios tiene consecuencias
negativas sobre la calidad y claridad de la información publicada así como la
credibilidad del debate sobre participación de los beneficios.
En primer
lugar, hay una crisis de transparencia que impide una discusión plenamente informada.
Muchos de los autores, tal vez la mayoría, que escriben sobre participación de los
beneficios, participan ellos mismos de acuerdos de bioprospección -como recolectores de
plantas, inventores, agentes comercializadores o financiadores-. Después de negociar un
acuerdo sobre participación de los beneficios, los bioprospectores suelen tratar de
promover su enfoque a través de escritos y prédicas. Por supuesto, que los
bioprospectores escriban sobre sus experiencias no es algo que pueda considerarse negativo
en sí mismo; pero sí hay conflicto en la forma de exponer los detalles. Actualmente,
ningún acuerdo comercial de bioprospección -en ninguna parte del mundo- es público. En
todos los casos, la mayoría de los aspectos importantes son secretos. Los autores
seleccionan y eligen los detalles que desean hacer públicos, y también aquéllos que
procuran esconder. Así, la verdad es revelada de manera subjetiva y selectiva, en favor
de los argumentos que defienden el concepto de derechos de propiedad intelectual y una
visión comercial de la participación de los beneficios. Como consecuencia de esto, se
reclama permanentemente a las autoridades que adopten decisiones en función de una
información incompleta.
Todos los
que están por detrás de los procesos de acceso y participación de los beneficios, en
esencia están diciendo "confíen en nosotros". Promueven su enfoque de la
participación de los beneficios pero no revelan todos los detalles de los acuerdos
contractuales que realizan para que pueda existir un escrutinio público. Es más, muchos
bioprospectores se resisten activamente al escrutinio público. Por ejemplo, la World
Foundation for Environment and Development (WFED) en este momento está enfrentada a
varias ONGs en el tribunal federal de Estados Unidos para impedir que se dé a conocer un
contacto que consiguió para llevar a cabo una bioprospección en Yellowstone. Mientras
tanto, el organismo Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (financiador de
varios casos de bioprospección), ha sido muy lento en su respuesta a los reclamos basados
en la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos, y se ampara en algunas
excepciones de dicha ley para impedir que llegue a manos de la opinión pública gran
cantidad de información sobre sus proyectos de bioprospección.
3. La fiebre del oro verde
Uno de los
grandes beneficios potenciales para el Sur en los acuerdos de bioprospección son los
mercados de exportación lucrativos de plantas y productos vegetales. La biodiversidad, a
menudo denominada el Oro Verde, promete nuevas oportunidades de ingreso para los países y
comunidades locales del Sur. El sitio Web del gobierno brasileño, por ejemplo, anuncia
"nuevas oportunidades de inversión en industrias extractivas de la selva
amazónica" y ofrece diversos productos a los inversionistas potenciales, para
empezar a explotarlos.10 Varios científicos de instituciones
de investigación desfinanciadas del Sur buscan ansiosamente hacer contratos con grupos de
investigación del Norte, esperando obtener los fondos necesarios, computadoras,
capacitación y otros beneficios, a cambio de entregar los derechos sobre la biodiversidad
de su país. Las comunidades locales son llevadas a creer que podrían estar sentadas
sobre una mina de oro de conocimiento indígena.
Lamentablemente,
quienes ponen sus expectativas en la fiebre del oro verde, en la gran mayoría de los
casos quedarán defraudados.
3.1 Con el viento en contra
En
realidad, son muy pocos los descubrimientos resultantes de los acuerdos de bioprospección
que se traducen en productos rentables, lo que implica que las disposiciones sobre
participación de los beneficios casi nunca han sido implementadas seriamente. Además,
las reglas de juego del Norte con relación a la propiedad (derechos de propiedad
intelectual) hacen que para las empresas sea muy fácil ignorar la contribución del
conocimiento indígena a sus productos. Por ejemplo, pueden acceder libremente a los
recursos genéticos del Sur a través de sus colecciones ex-situ, que están
disponibles públicamente, o pueden realizar mínimos cambios químicos a los compuestos
de manera que puedan ser considerados distintos de los originales, lo que les permite
reclamar la propiedad sobre ellos.
Unos mucho y otros nada: el negociado
del harpadol11
En los
mercados del Norte crece cada vez más la popularidad del Harpagofito, o Harpadol
(Harpagophytum procumbens), una planta medicinal de Namibia, Sudáfrica y Botswana.
También conocida como Garra del Diablo, sirve para el tratamiento de numerosas dolencias,
entre ellas la artritis. Los consumidores estadounidenses pagan aproximadamente diez
dólares la botella de una onza diluida del extracto de la planta o, a precio minorista,
el equivalente a más de 700 dólares por kilo de extracto de harpadol.
La mayoría
del harpadol que circula en el mercado internacional proviene de Namibia, donde a los
recolectores se les paga entre 16 y 66 centavos de dólar por kilo de la planta seca. El
precio del harpadol cuando sale de Namibia ronda los 2,30 y 3,28 dólares el kilo. Según
Cyril Lombard, quien trabaja con el Proyecto de Cultivo Sustentable de la Garra del Diablo
(que apunta a mejorar las relaciones de intercambio para los recolectores), en la mayoría
de los casos los precios de recolección y exportación tienden a ser los más bajos del
proceso. La economía exacta del negocio de extracción del harpadol es oscura, pero el
objetivo es obtener extractos que contengan niveles estándar de harpagosidas, el
ingrediente activo de la planta. Los extractos comerciales de la planta, como el producido
por Indena, una empresa italiana gigante de la medicina botánica, contienen 1,5% de
harpagosidas, lo que indica un índice uniforme de ingrediente activo entre la materia
prima y el extracto comercial.
Esas cifras
dejan en evidencia que más del 99% del valor del comercio del harpadol es captado por las
empresas europeas y estadounidenses. Del aproximadamente 1% que corresponde a Namibia, en
general sólo alrededor del 0,06% va a parar a las familias que hacen la recolección de
la planta. Las familias africanas que intentan vivir del negocio del harpadol, esperan con
el tiempo obtener mejores condiciones en el intercambio comercial. Según Lombardo, "Lo
que quieren los actuales abastecedores de esta materia prima es absolutamente básico, y
sin embargo muy difícil de lograr. Quieren precios decentes, quieren ser parte de la
cadena de abastecimiento en el largo plazo, aún cuando eventualmente el recurso pueda ser
obtenido de cultivos en el extranjero, y quieren que gradualmente aumente el valor
agregado que queda en el país". Mientras tanto, las empresas de herboristería
se apuran a patentar métodos para fabricar extractos y productos farmacéuticos derivados
del harpadol, con lo cual aseguran que esas aspiraciones no lleguen a plasmarse. Choongwae
Pharmaceutical de Corea del Sur (US 5929038), Finzeberg Nachfolger GMBH (WO9744051), y
Willmar Schwabe, de Alemania -comanditarias de la compañía Natures Way (WO9734565)-, son
algunas de las que se han presentado recientemente a reclamar derechos de propiedad
intelectual sobre el harpadol.
3.2 Lo tuyo es mío y lo mío es mío
Las
comunidades interesadas en establecer acuerdos de bioprospección no suelen tener
posiciones negociadoras de fuerza. Numerosas plantas de interés terapéutico crecen, o
podrían crecer, en varios países o distritos diferentes, lo que significa que las
empresas pueden aprovecharse del desconocimiento de algunas comunidades acerca del valor
comercial de potenciales productos, logrando así precios de compra mínimos. Además, las
empresas siempre preferirán cultivar plantas medicinales en plantaciones o desarrollar
métodos sintéticos para fabricar el ingrediente activo. En el caso de la medicina
botánica, según un estudio, "La industria tiende, en gran medida, a establecer,
lo más rápido posible, cultivos de las especies de gran venta". 12
3.3 Patentes, no plantas
Cuando las
empresas encuentran un producto que consideran de interés comercial, casi siempre buscan
protegerlo con una patente para obtener el monopolio de su comercialización. Para
patentar un producto, éste debe ser considerado nuevo (es decir, un descubrimiento) e
implicar un proceso inventivo. Varios productos comerciales basados en el conocimiento
indígena no cumplen con estos requisitos porque no son nuevos para las comunidades que
proporcionaron el conocimiento sobre ellos, y las compañías generalmente tan solo
extraen el producto químico de interés. Pero las empresas y las oficinas de patente
suelen ignorar esto convenientemente. Cuando se patentan esos "descubrimientos",
se concede una propiedad completa o efectiva a la empresa de bioprospección, no al país
de origen. La biodiversidad les reporta a las comunidades un gran valor de uso, tanto en
términos económicos como de prestaciones. Pero para las empresas lo que tiene valor es
la patente, no la planta. El valor de la biodiversidad del Sur radica, para ellas, en la
creación de la propiedad intelectual (es decir, patentes sobre genes y compuestos). Una
vez establecida la propiedad intelectual, la lógica económica dicta que el
abastecimiento comercial de un producto se extraerá siguiendo el camino más barato y
fácil posible.
Así, la
promesa del "Oro Verde" se basa en supuestos muy inestables. No es necesario
retrotraerse mucho en la historia para ver los estragos dejados por la obsolescencia o la
sustitución de productos naturales sustraídos del Sur para abastecer a las industrias
del Norte. Los ciclos de auge y ocaso de esos productos han sido la norma, más que la
excepción. El apogeo del caucho, por ejemplo, en el Congo Belga y la Amazonia occidental,
decayó por la producción de plantaciones en Asia y, más tarde, por los petroquímicos y
otros productos sintéticos.
¿El dulce aroma del éxito?13
La kava
(Piper methysticum), un cultivo domesticado autóctono del Pacífico, es una de las
plantas medicinales más populares vendidas en el Norte. La kava, considerada un gran
éxito por la industria de la herboristería, es un desintoxicante suave que se utiliza
para aliviar el estrés. A comienzos de la década de los 90 era desconocida en Estados
Unidos, pero ahora se vende en una increíble variedad de formas: cápsulas, tabletas,
extractos líquidos, polvos y tés. Según sea el producto específico, los
estadounidenses pagan entre 253 y 2.486 dólares por kilo de ingrediente activo
(generalmente extractos vegetales con concentraciones de kavalactones). En comparación,
el precio del mercado por kilo de la raíz de kava en Apia, Samoa, es de 5,95 a 6,62
dólares. Si bien los precios de kava son unos de los más altos en todo el Pacífico, y
el comercio de kava es presentado como un modelo de participación de los beneficios, los
agricultores de kava suelen recibir un magro 0,25 a 2,5% de las ganancias obtenidas de las
ventas de kava en los mercados del Norte.
Samoa,
Vanuatu y Fiji gozan actualmente de una importante ventaja en el cultivo comercial de
kava. La importancia cultural de esta planta fue lo que decidió a algunos agricultores a
seguir cultivándola , aun cuando los misioneros cristianos trataron de reprimir su
cultivo. Debido a esa circunstancia, los agricultores locales mantuvieron el conocimiento
y las técnicas requeridas para poder cultivar kava y han desarrollado 118 cultivares.
Pero parecería que el auge exportador se derrumbaría dentro de unos pocos años. Las
empresas de herboristería, como Pure World Botanicals (Estados Unidos) y otras, están
investigando la posibilidad de cultivar kava en el estado estadounidense de Hawai, en la
colonia francesa de Nueva Caledonia, en Queensland en el norte de Australia- e
incluso en México. La kava de Hawaii ha comenzado a ingresar en el mercado en cantidades
importantes y a medida que surjan más países con mayor superficie disponible para las
plantaciones de kava que las pequeñas Islas del Pacífico, los beneficios que actualmente
disfrutan algunos pocos países, parecen destinados a desaparecer.
Hay otros
problemas derivados del aumento repentino de la demanda de exportaciones de
kava. En
algunas comunidades existe preocupación por el intercambio comercial de un cultivo con
fuertes vínculos tradicionales. Como señala un trabajador de una ONG: "Ya se han
apropiado de la kava en la tradición, no se cultiva kava para obtener dinero".
El auge comercial de kava también duplicó su precio en el mercado interno, poniéndola
fuera del alcance de la población local. Algunos predicen que esto contribuirá a que el
alcohol se convierta en una alternativa atractiva.14
La
industria fitomedicinal ha presentado solicitudes de patente sobre el procesamiento,
preparación y uso de kava. Entre otras, figuran las compañías francesas como LOreal
(EP 0672046) y Sederma S.A. (WO 9925369), Germanys Willmar Schwabe (DE 4028945) y Japans
Lion Corp (JP 1007464) y Shiseido (JP 09067238).
4. Ocaso sin auge
De todas
las industrias que se basan en los recursos genéticos y el conocimiento indígena, la
industria farmacéutica es la que más experiencias ha tenido en cuanto a crear acuerdos
de acceso y participación de los beneficios. En general esas empresas comprenden los
alcances del CDB y algunas han trabajado mucho para aplicar sus disposiciones. Pero su
enfoque estrictamente comercial de la participación de los beneficios ha tenido poco
impacto positivo a nivel local, y a menudo parece crear más problemas de los que
resuelve:
4.1 Shaman: muchas ideas y pocas
realidades
Desde
mediados de los 90, el interés de Shaman Pharmaceuticals/Shaman Botanicals en la sangre
de drago (Croton sp) ha concitado gran atención. Los únicos productos
comercializados por Shaman provienen de este arbusto tropical, sobre el cual la compañía
ha obtenido numerosas patentes. Dentro de sus condiciones autoestablecidas, Shaman es
seria en cuanto a la participación de los beneficios y le mortifican las críticas que ha
recibido. Pero varios pueblos indígenas y ONGs consideran que la indignidad del uso de
patentes por parte de la empresa y su comercialización del conocimiento indígena,
exceden largamente los beneficios ofrecidos.
A mediados
de 1999, la demora en la obtención de una aprobación reglamentaria para su producto
farmacéutico puso a la empresa, con sede en California, en una situación muy cercana a
la bancarrota. Pudo recaudar 10 millones de dólares de capital nuevo para mantenerse a
flote un poco más, pero es poco probable que pueda atraer más capital comercial. Bajo la
presión de tener que generar ingresos, Shaman se ha reinventado como una compañía
fitomedicinal, y comenzó a vender su medicina derivada de la sangre de drago como
"complemento nutricional" en su sitio Web en Internet. La empresa estableció un
contrato con un grupo de pueblos indígenas peruanos para que la abastezcan con látex de sangre
de drago, hizo propuestas en Ecuador y solicitó a ONGs de por lo menos otro país
andino que la ayudaran a ubicar pueblos indígenas que estuviesen dispuestos a establecer
acuerdos. Mientras tanto, otra empresa fitomedicinal, Rainforest Phytoceuticals, promueve
activamente la plantación de la sangre de drago como cultivo, y trata de convencer
a los campesinos para que se sumen a su propuesta.15
A pesar de
las ventas reducidas de Shaman, los pueblos amazónicos han cultivado y plantado sangre
de drago con la esperanza de que, tarde o temprano, el mundo se abrirá camino y
golpeará su puerta en busca de esta nueva droga milagrosa. Dada la baja demanda, es
probable que las necesidades de Shaman sean cubiertas por unas pocas comunidades, tal vez
hasta por unos pocos individuos. Pero, según el plan de participación de beneficios de
la empresa, este reducido mercado deberá ser dividido entre Perú y otros países donde
se utiliza la planta, incluidos Bolivia, Ecuador, Colombia y tal vez incluso un país tan
al Norte como lo es México. Aunque los pronósticos es que tal vez el esperado auge nunca
se dé. Si el mercado no despega y Shaman se hunde, serán los pueblos indígenas que
recolectan la planta y los agricultores que la cultivan, quienes sentirán el impacto con
mayor fuerza, ya que han pasado a depender de la planta para su sustento.
4.2 La droga anticancerígena de
Korups que nunca fue
Otro
ejemplo de un auge que nunca llegó a ocurrir es el mercado de la liana Ancistrocladus
korupensis, que se encuentra en el bosque de korup de Camerún y las zonas adyacentes
de Nigeria. A. Korupensis es la fuente de las drogas michellamina y korupensamina,
aisladas y patentadas por el Instituto Nacional del Cáncer, de Estados Unidos. Los
compuestos de A. Korupensis, las formas de utilizarlos, las formas de
sintetizarlos, y las formas de crear productos químicos estrechamente relacionados, han
sido objeto de por lo menos 11 patentes estadounidenses otorgadas desde 1995 y cuyos
titulares son el gobierno de Estados Unidos, el Boston College, la Universidad de
Minnesota y Aphios Corporation, una empresa estadounidense.
Si bien los
compuestos, en especial la michellamina B, se han mostrado promisorios para el tratamiento
del SIDA, su toxicidad en animales fue tan elevada que el Instituto Nacional del Cáncer
abandonó el programa de investigación. Actualmente se ofrece la venta de patentes
relacionadas con la Michellamina B en el sitio Web de los Institutos Nacionales de Salud
de Estados Unidos, con y sin obligaciones hacia Camerún, dependiendo de la patente de que
se trate. Este es un resultado bastante decepcionante para todas las partes involucradas,
pero afectó más gravemente de manera especial en Camerún, donde había habido una
actividad importante a mediados de los 90, preparando anticipadamente un mercado. El
Instituto Nacional del Cáncer apoyó los esfuerzos realizados en Camerún mientras que al
mismo tiempo procuraba la forma de fabricar michellamina sintética. El Instituto realizó
lo que describe como un esfuerzo "considerable" por promover el cultivo
sustentable de A. Korupensis en Camerún a través del desarrollo de programas
agroforestales, de agricultura de plantaciones y de capacitación de pequeños
agricultores. Un número indeterminado de agricultores de las 100 aldeas de la región
realizaron ciertos compromisos con el cultivo de A. Korupensis. Ahora parece que
sus esfuerzos han sido infructuosos y muy poco se ha pensado en cómo ese resultado
afectaría los ingresos y el sustento de los agricultores.
4.3. Jaborandi: la promoción de la
dependencia
Otro
ejemplo de los inciertos beneficios para las comunidades locales es el caso del Jaborandi
(Pilocarpus jaborandi), un arbusto de mediano tamaño del norte de Brasil. Hace ya
varios siglos que las comunidades indígenas conocen las propiedades medicinales de las
hojas del arbusto Jaborandi. En 1875 se identificó el componente activo, la
pilocarpina, un alcaloide, y ahora se la utiliza en oftalmología así como también para
tratar la xerostomia (boca seca). En las lenguas locales de las poblaciones indígenas del
norte de Brasil, Jaborandi significa "lo que produce saliva". Hoy por hoy
sigue siendo más barato extraer la pilocarpina de las hojas del Jaborandi que
sintetizarla, y durante más de 20 años se estima que alrededor de 25.000 indígenas del
nordeste brasileño han realizado la colecta de Jaborandi. La empresa alemana E.
Merck y Co., a través de una subsidiaria local, trabaja con las comunidades locales en la
colecta, pero también ha creado una forma cultivada y posee grandes plantaciones en el
estado de Maranhao.
Quienes han
visitado uno de los principales centros de colecta de Jaborandi informan que las
comunidades involucradas "se han vuelto totalmente dependientes de la extracción
de la planta comercial en detrimento de otros aspectos de la economía local y del
bienestar social general así como de la salud sicológica de su comunidad". Los
beneficios prometidos a la comunidad ingresos regulares, caminos, escuelas,
clínicas- nunca se materializaron. No obstante, si E Merck and Co decidiera cambiar y
obtener toda la producción de sus plantaciones, o comenzara a sintetizar el producto de
manera más económica, los pueblos indígenas perderían su única fuente de ingresos.16
Estos
ejemplos del sector farmacéutico no inspiran confianza en la capacidad del modelo
bilateral y contractual de la participación de los beneficios para ofrecer condiciones
que se acerquen a "justas y equitativas". Pero, ¿y qué hay de otros
sectores de la industria? ¿Acaso la industria fitomedicinal, ahora en auge por su imagen
de afinidad con el medio ambiente y por sus vinculaciones con los pueblos indígenas y sus
conocimientos, pueda ofrecer algunos ejemplos más creíbles de participación de los
beneficios?
5. Fitomedicinas: ¿una nueva
esperanza para la participación de los beneficios?
Muchos
países del Sur han tenido industrias fitomedicinales (o botánicas) afianzadas durante
siglos. Pero desde principios de los 90, el mercado internacional de hierbas medicinales
ha cobrado auge, con un crecimiento del 10 al 20 por ciento cada año. Las fitomedicinas
son por definición plantas medicinales, y muchas de ellas provienen del Sur, incluso
algunas best seller de la industria. Además, la industria fitomedicinal depende
casi enteramente del conocimiento tradicional para los mercados construidos en torno a las
hierbas medicinales. No sólo se utiliza el conocimiento tradicional para identificar y
preparar las hierbas medicinales sino que también la industria utiliza activamente los
vínculos culturales que las plantas medicinales tienen para los pueblos indígenas para
comercializar sus bienes entre consumidores pudientes y educados del Norte, que junto con
su compra pretenden ayudar a conservar los bosques tropicales. Dados esos factores, la
industria de las fitomedicinas debería lógicamente ser un líder en la implementación
de las disposiciones del CDB sobre la participación de los beneficios.
Hasta hace
poco, la industria fitomedicinal del Norte funcionaba de manera diferente al sector
farmacéutico formal. Esencialmente aducía que mientras las grandes compañías
farmacéuticas ignoraban el conocimiento tradicional y dependían en gran medida de
procesos de síntesis y patentes, las plantas medicinales eran una alternativa más
amigable y ecológica que traía a los consumidores medicinas naturales (presumiblemente
más seguras) imbuidas de sabiduría ancestral y respeto por los pueblos nativos. La
realidad es algo más oscura. El sector farmacéutico formal siempre tuvo un grado de
dependencia importante con respecto a los productos naturales y el conocimiento
tradicional, mientras que la industria fitomedicinal nunca ha trabajado sin patentes. Pero
persiste una diferencia importante: las empresas farmacéuticas formales continúan
siguiendo todo el proceso reglamentario para ser vendidas como medicamentos recetados,
mientras que las hierbas generalmente son vendidas en especial en Estados Unidos-
como "complementos nutricionales".
Durante la
década del 90, dos fuerzas se combinaron para cambiar de manera permanente las líneas
convencionales entre los sectores de las plantas medicinales y el farmacéutico formal. En
primer lugar, como los gobiernos del Norte han optado por conceder cada vez más patentes
sobre la biodiversidad, varios fabricantes de fitomedicinas se han convertido en agresivos
solicitantes de propiedad intelectual sobre plantas medicinales. El segundo gran cambio
fue un aumento drástico de las ventas, que atrajo a las industrias farmacéutica y de
procesamiento de alimentos, poniendo punto final para siempre a los días de las pequeñas
empresas que dominaban el mercado de las plantas medicinales. En 1996, el mercado mundial
de fitomedicamentos elaborados por empresas (es decir, que excluye los mercados no
empresariales, como el de los curanderos tradicionales), fue de 14.000 millones de
dólares estadounidenses,17 y se estima que la demanda en
Estados Unidos crezca a un ritmo entre el 15 y el 18 por ciento anual.18
Cuadro 1: a quiénes van los
beneficios del sector fitomedicinal
NOMBRE Y USO DE LA PLANTA |
REGION DE ORIGEN |
PRECIO EN EEUU* |
PRECIO EN EL PAÍS DE ORIGEN** |
VALOR COMERCIAL EXPORTADO |
Azadirachta indica
Margosa (Neem)19
Plaguicida |
Sudeste de India, Asia, África |
$ 524 |
Precio salido de fábrica: US$ 0,40 por kg de
aceite filtrado, no refinado: hasta US$ 69 por aceite de calidad medicinal (India) |
87% - 99%
(Para el productor indio de aceite: 0,08% - 13%) |
Centella asiática
Gotu Kola
Estrés, depresión |
India, Asia |
$ 437 |
Precio en herboristerías: US$ 0,75
1,25 (hojas, Los Baños, Filipinas) |
>99% (Para el herborista, también con
frecuencia cultivador: 0,23%) |
Harpagophytum procumbens
Harpadol, Garra del diablo
Artritis |
Namibia, Sudáfrica, Botswana |
$ 702 |
Precio del recolector: $0,16 0,66 (Namibia) Precio de exportación: $ 2,30 - 3,28
(Namibia) |
99,21%
recolector: 0,06%) |
Lingustizom porteri
Osha20 |
Estados Unidos de los nativos
americanos |
$ 1.384 |
Precio contractual de los indios agricultores:
US$ 0,44 (planta seca, Montana, Estados Unidos) |
>99,9% (captado por otros actores que no
son los recolectores) |
Piper methysticum
Kava21
Bebida ceremonial |
Pacífico |
$ 253
$ 2.486 |
Precio en el mercado local: $5,95 6,62
(raíz, Apia) |
97,5% - 99,75% |
Prunus africana
Pygeum
Alteraciones del aparato urinario |
África subsahariana, esp. Camerún |
$ 991 |
Precio del recolector: $ 0,17-0,35 por la
corteza22 ($35-72 por
kg de extracto, Camerún)23 |
94% - 96,5% |
Syzygium jambolanum
Jambul
Diabetes |
Asia del Sur, Sudeste asiático, China |
$ 641 |
Precio del agricultor: $0,125-0,25 (fruto,
Filipinas)
Precio del mercado: $0,35-0,50 (Los Baños) |
> 99,5%
(agricultor: £ 0,05%) |
Tabebuia impetiginosa
Palo de Arco24
Digestivo |
América Central y del Sur, esp. Paraguay y
Brasil |
$ 1.108 |
Precio del mercado: $20 (corteza, Asunción
US$ 0,20 por 10g) |
>95% |
Uncaria tormentosa25
Uña de gato
Indicaciones varias |
América del Sur, esp. Perú |
$ 1.164 |
Precio del recolector: $0,24-0,35 (material
vegetal, bosque peruano)
Precio de venta en Perú: $14,87-20,30 (Lima,
bolsa de 20mg x 50) |
|
* por kilo
de ingrediente activo de muestra del producto de venta en Seattle, julio de 1999, en US$
** por kilo de material vegetal, en US$
6. La comercialización y la
participación de los beneficios de la "sabiduría ancestral"
Todas las
empresas fitomedicinales tienen una dependencia manifiesta del conocimiento indígena.
Entre ellas, un gran grupo explota al máximo sus vínculos con el conocimiento indígena,
haciendo jugar sus relaciones con "chamanes", "curanderos",
"sabiduría ancestral" y "curas de la selva". Intentan imbuir a sus
compañías de una imagen amigable para con la biodiversidad, envolviéndose en la
mitología que para el Norte guardan los pueblos indígenas. Al mismo tiempo,
"depuran" cuidadosamente el conocimiento indígena comercializado y lo someten a
estudios supuestamente científicos, con PhDs y laboratorios esterilizados, para
tranquilizar a los consumidores del Norte. Estas empresas se apropian libremente del
conocimiento y la cultura del pueblo indígena y lo comercializan de la forma que se les
antoja, a menudo de una manera vulgar y distorsionada, totalmente antagónica a los
valores de numerosos pueblos indígenas. Si bien los botánicos culturalmente más
inservibles de las compañías no son representativos de toda la industria, la
comercialización más discreta de muchas otras compañías no les absuelve de la misma
distorsión del conocimiento local. 26
El cuadro 1
analiza la participación de los beneficios en el comercio de productos botánicos. Si
bien tanto este estudio como otros más detallados, a los que se hace referencia en los
cuadros, se centran en los precios, no debe entenderse que se está a favor de mejorar los
términos económicos comerciales para los agricultores y pueblos indígenas. Por el
contrario, muestran el fracaso sistemático de un sector de rápido crecimiento dentro del
comercio con la vida, que no logra brindar beneficios sustanciales para la conservación y
utilización sustentable. A pesar de su imagen, la industria fitomedicinal no toma la
participación de los beneficios con mayor seriedad que la industria farmacéutica.
Además, para un número considerable de plantas, la industria "ecoamigable"
botánica, contribuye actualmente a la pérdida de la biodiversidad, en lugar de apoyarla
(ver el cuadro sobre el comercio de pygeum). Estos ejemplos (algunos de los cuales
son estudios de caso oficiales del CDB), no infunden confianza en la forma en que los
intereses comerciales tratan el conocimiento indígena de la biodiversidad tan
importante para quienes redactaron el CDB-. Un estudio que analizó todos los casos de
participación de beneficios presentados al CDB concluye que "los términos de los
acuerdos de acceso a los recursos genéticos y participación de los beneficios, se
inclinan a favor de los más poderosos económicamente" y que "las
interpretaciones actuales sobre acceso y participación justa y equitativa de los
beneficios tal vez no haga más que alentar las relaciones tradicionales de
centro-periferia en la economía política internacional".27
En otras palabras, a menos que se introduzcan algunos cambios drásticos, nos encontramos
nuevamente en la vieja relación mercantil Norte-Sur, con todas las desigualdades que la
acompañan.
7. ¿Si no hay patentes no hay
beneficios?
Quizás una
de las manifestaciones más preocupantes en la discusión en torno a la participación de
los beneficios sea la promoción de los derechos de propiedad intelectual (DPI), y en
particular de las patentes, como el instrumento idóneo para asignar y compartir el valor
de la biodiversidad y el conocimiento indígena. ¿Qué podría ser más fácil que
utilizar el mismo instrumento que utilizan las empresas para generar beneficios, para
redirigir algunos de ellos a los abastecedores de biodiversidad?
Es
importante recordar que la discusión sobre participación "justa y equitativa"
de los beneficios surge, precisamente, de la forma sesgada en que los países ricos y las
empresas estaban tomando el control de la biodiversidad y de las herramientas para
explotarla. Las patentes fueron los principales instrumentos legales para hacerlo. El
estudio del gobierno sueco mencionado anteriormente, desarrolló un conjunto de criterios
para la participación "justa y equitativa" de los beneficios, y concluye
que "los sistemas actuales de DPI pueden ser cuestionados prácticamente en todos
sus aspectos". Continúa diciendo que esto no debe ser motivo de sorpresa, ya que
el sistema de DPI nunca fue concebido como para que observara criterios de participación
"justa y equitativa" de los beneficios. Sin embargo, concluye que la
patente de formas de vida "ahora es ampliamente cuestionada por los países en
desarrollo desde una perspectiva ética y socioeconómica. Sería aconsejable que los
países desarrollados reconocieran este hecho y adoptaran una consideración renovada de
sus puntos de vista desde este ángulo que todavía no ha sido suficientemente
explorado".28
Pero en
lugar de reconsiderar los derechos de propiedad intelectual, la mayoría de los enfoques
sobre participación de los beneficios tendieron a adoptarlos. ASSINSEL, la asociación
internacional de la industria de la semilla, propone una fórmula muy simple: el hecho de
que la industria ofrezca variedades de cultivo mejoradas a los agricultores constituye en
sí mismo una participación de los beneficios, por lo que el acceso a los elementos
constitutivos de tales variedades (especies silvestres, variedades de los agricultores,
etc.) debería ser libre y sin restricciones. Si bien reconoce que las patentes presentan
restricciones al acceso, ASSINSEL sugiere que "deberían recaudarse compensaciones
entre los titulares de patentes, a través de modalidades que habría que definir".29 Propone que los titulares de patentes acepten pagar una
contribución a algún fondo internacional y que a cambio se les permita seguir expoliando
libremente los recursos y el conocimiento de los agricultores y las comunidades locales.
Para el sector farmacéutico y otros sectores se han propuesto anticipos similares. En
todos los casos, la ley de la industria es: "Sin patentes no hay beneficios".30
Muchos en
todo el mundo consideran que las propuestas de la industria son desacertadas. Ofrecen
dinero u otros beneficios a cambio del control total sobre los recursos o el conocimiento
adquiridos. Pero para quienes están preocupados por la utilización sustentable de la
biodiversidad a escala local, conservar el control comunitario colectivo es una necesidad
imperiosa. Entonces, ¿por qué las comunidades no toman ellas mismas el control y
utilizan el sistema de patentes para beneficio de sus propias necesidades? ¿Por qué no
responder fuego con fuego? La idea parece atractiva, pero en realidad hay poco para ganar
en el juego de las patentes:
7.1 El problema de patentar la vida
El sistema
de patentes fue concebido para los inventos industriales. Proviene de una mentalidad
reduccionista para la cual las innovaciones están compuestas de componentes e ideas
aisladas, cada uno de los cuales puede ser descrito y apropiado, y por lo tanto patentado,
separadamente. En consecuencia, concede la propiedad individual sobre las ideas y
productos que resultan de ellos. Es absurdo intentar aplicar ese concepto a los productos
de la biodiversidad y al conocimiento a ella asociado. Gran parte, si no casi toda la
innovación a escala local y comunitaria, es el resultado de un proceso colectivo a lo
largo de varias generaciones, que no puede ser cortado en partes separadas, y generalmente
no se considera que sea de propiedad de un individuo o incluso de alguna comunidad. En la
mayoría de los casos, imponer la propiedad sobre tales procesos implicaría socavar los
propios procesos de innovación. Por otro lado, numerosas culturas no aceptan que la vida
pueda o deba ser de propiedad de alguien.
7.2. El predominio del dólar
El juego de
los DPI sencillamente no puede ser ganado por un individuo y ni siquiera por una
comunidad. Los costos son enormes del orden de los 20.000 dólares para la
preparación de la patente, 1.000 dólares para la traducción, y hasta 5.000 dólares
anuales por concepto de costos de mantenimiento.31 Pero lo
que es más importante, el costo real está en la defensa y puesta en vigor de la patente,
que fácilmente podría ascender hasta un cuarto de millón de dólares durante el tiempo
de vigencia de la patente si la invención es suficientemente interesante como para ser
impugnada. Y aún en el caso de que una comunidad o un país pudieran costear todo ese
gasto, las posibilidades de que ganaran las batallas en los tribunales son bastante
mínimas. Las empresas que hacen uso del conocimiento tradicional muy pocas veces lo
admiten, o introducen pequeños cambios al producto y aducen que se trata de una nueva
invención. La mayoría de los casos de biopiratería más conocidos adoptan esta forma.
El sistema de patentes les ofrece numerosas oportunidades para descontar la contribución
del conocimiento y la innovación indígenas.
Proponer
los derechos de propiedad intelectual en una forma adaptada o no- como el
instrumento para defender las necesidades e intereses de las comunidades locales y los
pueblos indígenas, es un camino peligroso para transitar. Pero eso es precisamente lo que
se ofrece. Tal vez el ejemplo más destacado en este ámbito sea el programa de la
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) para desarrollar "Derechos
de propiedad intelectual para nuevos beneficiarios". Lanzado en 1998, entre sus
objetivos figuran "identificar y explorar las necesidades y expectativas de los
nuevos beneficiarios en materia de propiedad intelectual". El problema principal
con la iniciativa es que se basa en la noción de que el actual sistema de derechos de
propiedad intelectual puede cuidar las necesidades de las comunidades locales y pueblos
indígenas con respecto a sus innovaciones. Pero entonces, ¿qué puede esperarse de una
organización cuyo objetivo central es "la promoción de la protección de los
derechos de propiedad en todo el mundo"?32 Si bien
la OMPI admite la complejidad de los temas y la necesidad de "abordar problemas
conceptuales básicos" en la aplicación de los derechos de propiedad intelectual
al conocimiento indígena,33 se ha hecho blanco de duras
críticas por parte de organizaciones de pueblos indígenas, por intentar cooptar al
conocimiento indígena en el sistema mundial de patentes y derechos de propiedad
intelectual.34
Lo que
queda claro es que se necesita un enfoque que no tome como punto de inicio el actual marco
de los derechos de propiedad intelectual. Necesitamos que se mejoren los derechos
comunitarios en función de las necesidades de las comunidades locales y los pueblos
indígenas y que se mejoren con ellos. Necesitamos derechos comunitarios que
protejan y promuevan la gestión local de la biodiversidad, y resguarden las innovaciones
locales del asalto del sistema industrial de los derechos de propiedad intelectual. Y
necesitamos poner freno a la imposición de esos sistemas de propiedad intelectual sea
a través de la OMC o de otra forma- en sectores y sociedades donde son claramente
inadecuados.
Prostahelp: ¿quién ayuda a quién?
Objeto de
un estudio de caso de participación de los beneficios presentado ante el CDB,35 el Pygeum (Prunus africana) es una planta medicinal
africana, generalmente producida en Camerún. Tiene tanta demanda en Europa y América del
Norte (con ventas anuales de 150 millones de dólares), que el árbol ha sido explotado a
tal punto que figura en la lista del CITES (el Convenio sobre el comercio internacional de
especies en peligro) como una "especie vulnerable que requiere monitoreo".
Se vende para el tratamiento de diversas enfermedades, en especial el agrandamiento de la
glándula prostática. En Estados Unidos, una botella de una onza de extracto de pygeum
diluido se vende a más de 14 dólares, el equivalente a 991 dólares por kilo de extracto
vegetal puro. Una compañía estadounidense, Prostahelp, patentó un medicamento que
contiene pygeum, llamado "Urinozine" (US 5543146), que anuncia tener propiedades
para ayudar a prevenir la calvicie además de problemas prostáticos.
Según el
estudio, a los recolectores de corteza de pygeum de Camerún se les paga entre 17 y 35
centavos de dólar por kilo de corteza. Promedialmente, se necesitan 205 kilos de corteza
para producir 1kilo de extracto de pygeum. Esto significa que son las compañías
extranjeras -y no los agricultores de Camerún- las que acaparan el 96,5% del ingreso
derivado del comercio de pygeum. La mejora en los términos de intercambio promovidas por
ONGs y el gobierno de Camerún como forma de favorecer a los recolectores se tradujeron en
que algunos (aproximadamente 60 personas en total) tienen acuerdos levemente mejorados que
les permiten percibir una participación del 5 o 6%.
Si bien en
apariencia el comercio de pygeum ofrece condiciones algo mejores que la mayoría de las
hierbas medicinales, una rápida mirada a los aspectos prácticos sugiere lo contrario.
Para poder ganar unos modestos 10 dólares, la gran mayoría de los recolectores de pygeum
en Camerún deben quitar (a mano, por supuesto) casi 60 kilos de corteza de los árboles.
En el "plan mejorado" descrito en el estudio, para ganar los mismos 10 dólares,
los recolectores tienen que conseguir 28,5 kilos de corteza. Por temor a la
sobreexplotación, hay límites a la cantidad de kilos diarios obtenidos por un
recolector, así como límites a la cantidad de kilos que la compañía Plantecam
(de Francia)- acepta al precio más elevado. Esto implica que los recolectores del
pequeño programa experimental están limitados cada uno a un trabajo de sólo cinco días
y medio por mes, aproximadamente. Esto lleva a cuestionarse si el costo de la
sobreexplotación es asumido al nivel adecuado.
8. De vuelta a lo básico
Es tiempo
de dar un giro de 180 grados en la discusión. La fiebre del Oro Verde puede hacer ricos a
unos pocos especialmente a quienes controlan las patentes y la última parte del
proceso de producción- pero no constituye una base a partir de la cual cumplir los
objetivos del CDB, de conservación y utilización sustentable. Tampoco es la receta para
mejorar las formas de vida a escala local. Para que se cumplan cualesquiera de esos
objetivos es necesario que los intereses y necesidades de las comunidades locales y los
pueblos indígenas sean la fuerza motora. En ningún momento se pregunta si el acceso y la
participación de los beneficios y en qué forma- es una prioridad para esos
guardianes de la biodiversidad a escala local.
8.1. Un freno real: participación y
control
Para muchas
comunidades, el problema principal con relación a la gestión de la biodiversidad es el
menoscabo permanente del control sobre los recursos locales y el conocimiento asociado. La
razón primera de que muchas comunidades no se hayan beneficiado de sus ricos recursos
biológicos y conocimientos es que nunca fueron reconocidos como el punto de inicio del
desarrollo sustentable de formas de vida y generación de ingresos. Por el contrario, la
agricultura industrial, los sistemas de salud propios del modelo del Norte y la
extracción de recursos naturales orientada a la exportación, han sido impuestos a las
comunidades locales, a menudo destruyendo a su paso la biodiversidad y el conocimiento
locales. El resultado final con frecuencia ha sido la pérdida de poder y el
debilitamiento de la capacidad de las comunidades locales para mantener sus propias
estrategias de vida basadas en la biodiversidad.
Por lo
tanto, el punto inicial no deben ser los intereses y necesidades de los bioprospectores,
sino, en cambio, los de las comunidades. Esto significa revertir totalmente la discusión
actual sobre participación de los beneficios. Es hora de dejar de dar respuestas de
estilo reactivo a cada propuesta de Monsanto o Merck para tal país o comunidad. Por el
contrario, hay que concentrar las energías en definir los derechos que tienen las
comunidades locales sobre su biodiversidad y conocimientos. Esto no puede hacerse tan solo
en los foros gubernamentales internacionales, sino que debe ser hecho por las propias
comunidades y con ellas.
El tipo de
propuestas presentadas ahora a los negociadores del CDB para la creación de capacidad a
nivel local (que subrayan la necesidad de realizar inventarios de biodiversidad y brindar
formación jurídica y capacitación de negociación), están absolutamente fuera de
lugar.36 No se trata de crear más expertos en "acceso y
participación de los beneficios" para negociar bilateralmente con las empresas; lo
que se necesita son "reglas de juego" firmes, con fuerza jurídica obligatoria,
acordadas multilateralmente y sancionadas internacionalmente, que protejan a las
comunidades e impongan condiciones al movimiento de las empresas.
8.2 Participación de los beneficios:
no solamente por el comercio
Todos
sufriremos si la biodiversidad -y el conocimiento local a ella asociada- se convierte
meramente en otra mercancía que será objeto de un comercio desigual entre pobres y
ricos. La discusión sobre la participación de los beneficios debe tomar en cuenta el
valor intrínseco de la biodiversidad para las formas de vida locales. Además de generar
ingresos, la biodiversidad desempeña un papel básico para las comunidades en tanto les
provee una dieta diversa y nutritiva, mayor seguridad alimentaria -basada en una amplia
gama de fuentes alimenticias-, medicinas y materiales de construcción, y contribuye a
incrementar el equilibrio y la vitalidad ecológica. También tiene importancia ritual y
espiritual.
Es
necesario apoyar, proteger y recompensar las prácticas existentes de participación de
los beneficios a nivel local, tales como el intercambio de variedades de semillas o de
conocimiento sobre las propiedades medicinales de las plantas. Tales prácticas se funden
con los otros dos objetivos del CDB conservación y utilización sustentable- en
tanto ayudan a la conformación de sistemas alimentarios y de salud locales que, basados
en la biodiversidad, resultan resistentes y productivos. El apoyo desde las comunidades y
la creación de capacidad son sumamente necesarios en esta área, más que ayudar a la
gente a redactar inventarios de biodiversidad para beneficio de los de afuera. Como dice
Cyril Lombar, quien desde largo tiempo atrás trabaja con comunidades locales en Namibia y
otras partes de África para desarrollar ingreso generado localmente a partir de la
biodiversidad disponible a ese nivel: "Hemos visto cómo se invierten
considerables cantidades de dinero y otros recursos en el CDB y temas afines. Tenemos
redes de investigación, redes de redes, talleres sobre indicadores, talleres para
desarrollar redes mejores, redes sobre indicadores, investigaciones sobre dinámicas de
uso de la tierra y los recursos -hasta que resulta difícil invocar otro programa de
investigación-, asistencia a quienes prestan asistencia a quienes necesitan asistencia,
creación de capacidad en investigación, investigación de las necesidades de creación
de capacidad, etc. [Pero] no hay investigación práctica y apoyo al desarrollo desde las
bases para quienes desean utilizar sus recursos y conocimientos asociados sin perder el
acceso y el control sobre ellos".37
Muchas de
las iniciativas actuales sobre participación de los beneficios sirven para eludir los
temas más básicos que subyacen en la participación de los beneficios, tales como la
privatización de la biodiversidad, las corrientes de beneficios del Sur al Norte y la
relación entre los sistemas de innovación formal e informal. Esos fueron precisamente
los temas que condujeron en primer lugar al reclamo de una participación "más
justa y equitativa" de los beneficios derivados de la biodiversidad. A menos que
sean puestos en el centro de la discusión y la práctica de la participación de los
beneficios, todo el mecanismo perpetuará las desigualdades que supuestamente pretende
resolver.
Recuperar
los beneficios derivados de la utilización comercial de la biodiversidad distribuida
localmente es y debería ser parte de la discusión sobre la participación de
los beneficios. Pero, si bien los contratos bilaterales entre bioprospectores y
comunidades locales pueden, en algunos casos, ayudar a generar ingresos extra y otros
beneficios a las comunidades locales, en general no constituyen una estrategia útil para
aplicar el requisito del CDB para la participación de los beneficios. Los casos
examinados en este informe demuestran que la gran mayoría de los beneficios derivados de
la biodiversidad continúan siendo captados por los intereses industriales en la
mayoría de los casos más del 95%- y no por las comunidades locales o los países en
desarrollo. Es poco probable que los contratos individuales y bilaterales entre empresas y
comunidades o países cambien demasiado esta situación despareja. Lo que se requieren son
medidas acordadas internacionalmente y con mecanismos para exigir su cumplimiento, que
regulen el comercio de la biodiversidad, protejan los intereses de los abastecedores,
apoyen las necesidades de las comunidades, protejan el ambiente y pongan límites al
movimiento de las empresas.
8.3 Derechos comunitarios, no
privatización
Las
recientes discusiones sobre la necesidad de desarrollar regímenes sui generis ("únicos")
para proteger el conocimiento tradicional debería ser tratado con extrema precaución.38 Los derechos sui generis forman parte del paquete de
obligaciones que todo miembro de la Org