Programa Pan Americano de Defensa y Desarrollo de la Diversidad Biológica, Cultural y Social - asociación civil

4. Interacciones génicas

 

Arriba • 1. Reproducción celular • 2. Reproducción de los seres vivos • 3. La química de la herencia • 4. Interacciones génicas • 5. Evolución: selección y variabilidad

 

 

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 (o “Desde el jardín de un monasterio”)

por Teodora Zamudio

 

4.1    El Genoma Humano.

4.2    Las anormalidades cromosomáticas.

4.2.1    Caracteres y anormalidades ligadas al sexo

4.2.2    Anormalidades ligadas al ADN mitocondrial

  Anexo:

Proyecto Genoma Humano

Proyecto Proteoma Humano

En casos de reproducción sexual existe recombinación de genes en la meiosis: esta recombinación no consiste solamente en un intercambio de cromosomas enteros entre homólogos, ella puede darse en el ámbito de las diferentes partes de un mismo cromosoma en la etapa de la meiosis (crossing-over), durante la gametogénesis.

La comprensión de esta realidad comenzó con la llamada primera ley de Mendel[1] o principio de segregación: cada individuo lleva un par de factores para cada característica y los miembros del par segregan (se separan) durante la formación de los gametos; más aún, los alelos (o factores del gen para cada característica) segregan independientemente de los alelos del gen para otra característica, a esta constatación se la conoce como segunda ley de Mendel o principio de distribución independiente[2]. 

Se debe distinguir la variación genética (hereditaria) de la variación producida durante el transcurso de la existencia de un organismo bajo la influencia de factores externos: estos caracteres adquiridos no corresponden más que a variaciones en la expresión de las potencialidades del organismo y no son transmitidas a la generación siguiente, ya sea que se trate de organismos uni- o pluricelulares. Por lo tanto, en el conjunto de las diferencias que se pueden presentar entre los individuos de una misma especie, unas dependerán de la adquisición individual y otras de las potencialidades hereditarias;

La apariencia de un individuo desde todo punto de vista (anatómico, fisiológico, físico) constituye el fenotipo del individuo, que resulta de una cooperación entre todos los genes cromosómicos que se expresan, el material genético extra-cromosómico y el medio en el que se halla el organismo[3].

El material genético cromosómico constituye el genotipo que se encuentra sometido a las leyes de la herencia mendeliana, en caso de reproducción sexual biparental.

La idea de base es que un gen determina un carácter del individuo, pero esto debe ser relativizado. En principio, de la actividad primaria de un gen a la realización de un carácter se extienden toda una serie de relaciones de causa-efecto y de coordinación con otros genes que no son posibles de conocer. Por lo que se debe tener en cuenta los fenómenos de dominancia (o de recesión) entre los alelos de cromosomas homólogos. Un individuo diploide posee dos juegos de cromosomas, cada uno con dos cadenas hereditarias o alelos para un mismo gen. En un individuo los dos alelos pueden ser idénticos (homocigoto para ese gen) o diferentes (heterocigoto para ese gen). En este último caso, una de las dos cadenas es dominante y es aquella que se expresará en el carácter correspondiente. La otra es recesiva y no podrá expresarse a no ser que se junte con otra cadena recesiva análoga en el transcurso de una generación siguiente (ciertos caracteres no podrán expresarse a no ser que sean homocigotos). El fenotipo de un heterocigoto muestra siempre el carácter dominante y no es distinguible del homocigoto para ese gen[4].

Existe, asimismo, interacción entre genes no encadenados que se manifiestan por fenómenos de epistaxis (un gen enmascara a otro). Finalmente, están los fenómenos de pleitropía (un gen determina varios caracteres) y de polimería[5] (varios genes no encadenados colaboran en la realización de un sólo carácter).

Los principios de la genética son, por supuesto, los mismos para todos los seres de cualquier especie eucariota diploide.

 

4.1                           El Genoma Humano.

“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas.
Ahora sabemos que está en nuestros genes”.

James Watson

 

“No está en nuestros genes”

Richard C. Lewontin

No fue sino hasta 1956 que se conoció el número correcto de cromosomas humanos. A través de su representación gráfica -esto es un cariotipo- se puede determinar el número, tamaño y forma de los cromosomas e identificar los pares homólogos (cada uno formado por dos cromátidas hermanas unidas en sus centrómeros). Los cromosomas  tienen distintos largos y son ordenados de mayor a menor para su numeración, y su tinción permite advertir bandas claras y oscuras alternativamente (según la región de la cromátida reaccione negativa o positivamente al químico de tinción Giemsa), considerándose que las bandas-G oscuras corresponden a las zonas ricas en asociaciones de adenina-timina (60 % del genoma humano), deficientes en genes, y las bandas-G claras, ricas en asociaciones guanina-citosina.

Gráfico 1 Cariotipos de los cromososmas humanos.

Estas bandas -que contienen 6 millones de bases de ADN promedio cada una- son clasificadas de acuerdo a su posición relativa en los brazos de las cromátidas (porciones a partir del centrómero): en los cortos (p), en los largos (q), numerándolas desde el centrómero hacia los extremos (estas divisiones pueden aún subdividirse: v.gr., 17q12 significa: sub-banda 2 de la banda 1 del brazo largo del cromosoma 17). Las bandas y sub-bandas ayudan a designar y determinar la localización de un gen, marcando el “barrio donde habita” o el “estante de la biblioteca donde el libro-gen se encuentra” y su ligamiento con otro gen cuando, a pesar del crossing over y la recombinación meiótica- se transmiten juntos.

El mapeo del genoma humano[6] -meta inicial, pero no única, que lleva el Proyecto Genoma Humano, cuya historia se reseña por aparte- pretende localizar cada gen en las moléculas de ADN de los cromosomas, no obstante este es el primer paso para conocer el origen y razón de la características del homo sapiens. Paralelamente se llevó a cabo –y aún continúa- el mapeo y secuenciación del genoma de otros organismos.

Cuadro 1 Cantidad de genes según organismos.

Virus de la 
gripe

Mycoplasma
genitalium

Escherichia
  coli

Drosophila melanogaster

Caenorhabitis elegans

Arabidopsis
 thaliana

Oriza
 sativa

Homo 
sapiens

~1.800

~500

~4.000

~13.000

 ~18.000

~25.500

~50.000

   30.000 
 ¿40.000?

Fuente: Survey of human mitochondrial diseases using new genomic/proteomic tools.htm

En realidad, ya se sabe que muchos caracteres son determinados por varios genes actuando en forma conjunta, y afectados cada uno de ellos y/o el conjunto por otros genes que inhiben o inducen su expresión y gradúan la frecuencia de tal manifestación; a ello debe sumársele la acción del  medio ambiente (espacio y tiempo) que condiciona, él mismo, la expresión génica. No obstante, algunos secretos se han develado y permanentemente siguen haciéndolo.

Los estudios llevados a cabo por Christianne Neusslein-Volhard (Instituto Max Planck de Biología Experimental de Tubïngen -Alemania-), Edward Lewis (Instituto de Tecnología de Californis -EE UU-) y Eric Wieschaus (Universidad de Princeton, New Jersey -EE UU-) develaron la manera en que los genes controlan el desarrollo temprano del ser humano mediante la identificación de una serie importante de funciones genéticas: un grupo de genes determina el plan del cuerpo, los órganos y las extremidades: una mutación en ellos sería la causa de abortos espontáneos -lo que ratificaría la tesis de que la naturaleza controla el “no-nacimiento” de aberraciones en la inmensa mayoría de los casos- y malformaciones de unos cuarenta tipos diferentes que se venían registrando como de causa desconocida (v.gr., el síndrome de Wardenburg, que causa sordera y deformidad facial). El descubrimiento se basó en la evidencia de que los genes se disponen en los cromosomas en el mismo orden que en los órganos y en las extremidades. El hallazgo les valió el premio Nóbel en 1995.

 

4.2                          Las anormalidades cromosomáticas.

Éstas pueden reconocer orígenes y expresiones genéticas diferentes: los cromosomas supernumerarios[7], habitualmente resultado de la no-disyunción (es decir, la falla de los homólogos para separarse en el momento de la meiosis) o la tras locación[8] de genes. La inversión (una región cromosomática se invierte sobre sí misma y queda localizada en un orden distinto, produciéndose distorsión en la expresión de los genes involucrados) y la delección[9] pueden causar conocidos trastornos.

Cuando los alelos que resultan de las mutaciones son recesivos, las enfermedades son fenotípicamente aparentes sólo en los homocigóticos[10]; sin embargo existen enfermedades producidas por un sólo alelo mutado, dominante para esa característica, y el organismo que lo presente lo expresará ineluctablemente[11].

En otros casos las enfermedades genéticas son producidas por deficiencias o defectos en las enzimas u otras proteínas críticas; éstos, a su vez, están causados por mutaciones en los genes que codifican las proteínas. Las proteínas sintetizadas o no -si el gen está ausente-, de modo erróneo corresponderán a otra proteína diferente[12]. El siguiente cuadro muestra algunas de las primeras enfermedades hereditarias conocidas en el hombre en las que falta o se ha modificado una proteína:

Cuadro 2 Proteínas (enzimas) responsables de enfermedades.

Enfermedad

Enzima o proteína

Acatalasemia

Catalasa

Afibrinogenemia

Fibrinógeno

Agammaglobulinemia

Gammaglobulina

Albinismo

Tirosinasa

Alcaptonuria

Oxidasa del ácido homogentísico

Analbuminemia

Albúmina sérica

Galactosemia

Transferasa de la uridil-galactosa 1-fosfato

Acumulación de glucógeno tipo I

Glucosa 6-fosfatasa

A. de glucógeno tipo III

Amilo-1, 6-glucosidasa

A. de glucógeno tipo IV

Amilo-(1,4 - 1,6) transglucosidasa

A. de glucógeno tipo V

Fosforilasa del músculo

A. de glucógeno tipo VI

Fosforilasa del hígado

Bocio familiar

Deshalogenasa de la  yodotirosina

Hemoglobinopatías

Hemoglobinas

Hemofilia A

Factor antihemofílico A

Hemofilia B

Factor hemofílico B

Histidinemia

Histidinasa

Hiperbilirubinemia (enfermedad de Gilbert)

Transferasa de uridino-disfosfato glucuronato

Hipofosfatemia

Fosfatasa alcalina

Síndrome de Lesch-Nyhan

Transferasa de fosforribosil-hipoxantina-guanina

Metahemoglobinemia

Metahemoglobina-reductasa

Fenilcetonuria

Fenilalanina-hidroxilasa

Enfermedad de Wilson

Ceruloplasmina

Xantinuria

Xantinooxidasa

Xerodermia Pigmentaria

Enzimas que reparan el ADN

Fuente: Barahona, Ana y Piñero, Daniel. Genética: la continuidad de la vida. Colección La Ciencia N° 125, Fondo de Cultura Económica. México, 1994.

 

4.2.1                                  Caracteres y anormalidades ligadas al sexo

Hay defectos genéticos que se expresan mucho más frecuentemente en varones que en las mujeres, son causados por alelos mutantes en el cromosoma sexual X y son conocidos como enfermedades ligadas al sexo (se asocian al sexo la ceguera a los colores, la hemofilia y la distrofia de Duchenne). Los alelos responsables son recesivos respecto de los alelos normales y no se expresan en las mujeres heterocigóticas que, sin embargo, pueden transmitirlo a sus hijos. Solo unos pocos genes se identificaron en el cromosoma Y, entre ellos el factor determinante del testículo (de sus siglas en inglés TDF) que promueve el desarrollo del fenotipo masculino[13].

Gráfico 2 Herencia ligada al sexo en la Drosophila melanogaster.

Los axiomas genéticos ligados al sexo pueden ser sintetizados en:

·        La expresión genotípica es más común en machos

·        Los hijos no pueden heredar de sus padres pero si las hijas.

·        Los hijos heredan el cromosoma Y de su padre

Normalmente los ojos de Drosophila son rojos y la mayor parte de las mutaciones son generalmente recesivas, sin embargo este experimento le mostró a Morgan un resultado distinto, en vez de conseguir un tipo 3:1 en F2 (segundo entrecruzamiento) la relación fue cercana 4:1 (ojos rojos a ojos blancos) y, por otra parte todos los individuos de la generación F2 de ojos blancos eran machos. La cruza de un macho homocigota para el color blanco con una hembra homocigota para el rojo da una descendencia que en su totalidad tienen ojos rojos. El rojo es dominante sobre el blanco. Sin embargo, la cruza de una hembra homocigota para ojos blancos con machos de ojos color rojo, da un resultado inesperado: todos los machos tienen ojos blancos y todas las hembras ojos rojos. Esto puede ser explicado si el gen para el color rojo esta en el cromosoma X[14].

Un tipo especial de herencia ligada al sexo ha sido propuesta por Mary Lyon, quien sostiene que las hembras de los mamíferos inactivan uno u otro de sus cromosomas X durante el desarrollo del embrión. El cromosoma inactivado forma el cuerpo de Barr.                     

Gráfico 3 Cuerpo de Barr.

En células de las hembras de mamíferos puede verse una mancha oscura de cromatina: los cuerpos de Barr, que se interpretan como el cromosoma X inactivado en las células de las hembras de mamíferos. Dado que las hembras tienen dos cromosomas X, la hipótesis de Lyon sugiere que uno u otro cromosoma X es inactivado en algunas células somáticas durante el desarrollo embrionario (totalmente al azar).Las células que se reproducen mitóticamente de esas células embrionarias tienen el mismo cromosoma inactivado. Un ejemplo interesante de este fenómeno es que la ceguera a los colores (característica que en humanos está ligada al sexo) cuando se da en las mujeres en algunas ocasiones tienen ceguera los colores en un ojo pero no en el otro.

 

4.2.2                                  Anormalidades ligadas al ADN mitocondrial

En el caso de la herencia mitocondrial los genes que definen los 16.569 pares de bases de cada lazo de su ADN se heredan solo de la madre. La célula progenitora no determina que mitocondria específica irá a la célula hija, por probabilidad las células tenderán a tener mitocondrias predominantemente normales o predominantemente mutantes. La gravedad de una enfermedad diferirá de acuerdo a la cantidad de mitocondrias mutantes recibidas

Los genes del ADN mitocondrial codifican trece proteínas de los complejos que intervienen en la cadena respiratoria y la ATP sintetasa, los mensajes se codifican en 23 mARN utilizados en la síntesis de estas proteínas. Sus mutaciones son responsables de unas serie de enfermedades que también pueden originarse en mutaciones nucleares que alteren la función mitocondrial, entre ellas:

Cuadro 3 Enfermedades asociadas al ADN o función mitocondrial.

Enfermedad

Características

Genes

Alzheimer

Pérdida de la capacidad cognoscitiva

Mutación del gen que codifica el tARN para el aminoácido glutamina (encontrada en el 5% de los casos de europeos con Alzheimer tardío)

Oftalmoplejia externa progresiva crónica (CPEO)

Parálisis de los músculos del ojo y miopatía mitocondrial

 

Diabetes mellitus tipo II

Niveles de Glucosa elevados en sangre

 

Distonía

Movimientos anormales relacionados con la rigidez muscular, con frecuencia acompañada con la degeneración de ganglios basales del cerebro.

 

Síndromo de Kearns-Sayre (KSS)

CPEO combinada con diabetes, degeneración de retina, cardiopatía, pérdida de audición y fallo renal.

 

Síndrome de Leigh

Pérdida progresiva de las capacidades motoras y verba, cursa con degeneración de los ganglios basales. Potencialmente letal en niños.

Sustitución de un aminoácido de la ATP sintetasa por sustitución de una base en la posición 8993

Neuropatía óptica hereditaria de Leber (LHON)

Ceguera permanente o temporal por lesión del nervio óptico.

Genes del Complejo I (tres genes): 3460; 11778 y 14484

Encefalomiopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios que asemejan a la apoplejía (MELAS)

Disfunción del tejido cerebral ( a menudo provoca ataques de parálisis transitoria y demencia) combinada con miopatía mitocondrial y una acumulación tóxica de ácido láctico en sangre

 

Epilepsia mioclónica y fibras rojas de aspecto raído(MERF)

Pérdida de adición, demencia, ataques epilépticos combinados con miopatía mitocondrial

 

Debilidad muscular neurogénica, ataxia y retinitis pigmentosa (NARP)

Pérdida de fuerza y coordinación muscular acompañada de degeneración cerebral regional y deterioro de la retina.

Sustitución de un aminoácido de la ATP sintetasa por sustitución de una base en la posición 8993

Síndrome de Pearson

Disfunción de la médula ósea en la infancia (que conduce a una perdida de células de la sangre) y fallo pancreático, aquellos que sobreviven presentan también el KSS

 

Miopatía mitocondrial

Deterioro muscular, manifestado por debilidad e intolerancia al ejercicio, el músculo presenta a menudo fibras rojas de aspecto raído, repletas de mitocondrias anormales.

 

         Fuente: Survey of human mitochondrial diseases using new genomic/proteomic tools.htm

En resumen, las investigaciones sobre el genoma humano han permitido identificar aberraciones cromosomáticas responsables de numerosísimas enfermedades hereditarias y  congénitas; éstas distorsiones génicas pueden ser clasificadas en dos tipos generales: las primeras (defectos de un solo gen), casi con seguridad, provocarán una anormalidad fenotípicamente expresada en algún momento del ciclo vital; las segundas (enfermedades poligénicas) determinan una propensión a ciertas enfermedades y su manifestación fenotípica tiene, por ello, carácter probabilístico. Finalmente una mutación genética puede intensificarse en cada generación y agravarse la probabilidad de manifestación de la enfermedad; o atenuarse, haciendo que la tendencia a una alteración genética se invierta.

Los conocimientos adquiridos sobre las enfermedades genéticas derivan en tres aplicaciones básicas:

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identificación de la población que la padece; aunque pueden plantearse algunas consideraciones espinosas, especialmente, en las enfermedades de un solo gen para las que aún no hay cura posible: ¿qué sentido tiene el diagnóstico presintomático?, ¿quiénes deben tener acceso a los resultados?, ¿puede el derecho a saber incluir un derecho a no saber?;

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detectar los portadores que probablemente transmitan el defecto genético y se les advierta de la posibilidad de engendrar un vástago que desarrolle la enfermedad si recibe una doble dosis de tal gen (homocigosis), con lo cual se desarrollaría una responsabilidad específica para aquellos que consideren la posibilidad de formar una familia; y

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desarrollar tratamientos de compensación (pues la ausencia de una proteína debida a un defecto genético puede ser administrada artificialmente, en algunos casos) o de corrección (en el próximo capítulo se expondrá sobre las posibilidades de las terapias génicas somáticas o germinales). Ante ellos se abren interrogantes acuciantes como quiénes pagarán las investigaciones pertinentes; quiénes pagarán la aplicación de los tratamientos que se desarrollen, cuáles serán las enfermedades para las que prioritariamente se desarrollarán; problemas todos ellos que se entroncan con políticas económicas nacionales y regionales, con diseños sanitarios y ecológicos. Estos temas adquieren una gran complejidad política y social por lo que se impone conocer la realidad y la virtualidad que las biotecnologías están preparadas para ofrecer.

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NOTAS:

[1] Gregor Mendel (1822-1884) monje agustino que describió el modelo de transmisión de los caracteres morfológicos a través de sus experimentos con guisantes comunes, en la huerta de la abadía en Brünn (hoy Brno, República Checa); sólo había estudiado dos años, matemáticas y ciencias, en la Universidad de Viena. La transmisión, afirmó, se debía a unidades discretas (genes), que llamó elemente, que pasan de generación en generación.

[2] Sin embargo, se debe hacer notar que si los alelos de dos genes diferentes están sobre un mismo cromosoma y muy cercanos serán transmitidos juntos, ligados. Esta confirmación permitió, a A.H. Sturtevant (a la sazón, estudiante en el laboratorio de Morgan), aseverar que los genes tienen un locus determinado en un orden líneal, en la molécula de ADN y que éste es fijo, lo cual fue más tarde corroborado.

[3] V.gr., el botón dorado acuático, sus hojas -genéticamente idénticas- crecen anchas, planas y lobuladas por encima del agua y, delgadas y finamente  divididas, por debajo del agua.

[4] Los miembros de un par de alelos -formas de los genes que controlan la aparición de caracteres en alternación- que, como se expuso, pueden ser “dominantes” (L) o “recesivos” (I) se separan claramente uno de otro en el momento de la formación de las células germinales, dando así oportunidad a la aparición fenotípica de un carácter recesivo, latente en la generación anterior. Estos conceptos debe ser integrados con la consideración de la existencia de fenómenos de codominancia (expresión fenotípica de ambos caracteres presentes en el genotipo heterocigótico; v.gr., el grupo sanguíneo humano AB) y de dominancia parcial o incompleta (en el que no existe dominancia entre los alelos que regulan la expresión fenotípica y los heterocigotos presentan características intermedias, v.gr. en la Mirabilis jalapa, el color de las flores de los ejemplares heterocigóticos se manifiestan entre los colores extremos de los progenitores).

[5] Este fenómeno constituye la llamada herencia poligénica o multifactorial: la característica heredada es siempre de tipo cuantitativo y depende de la acción acumulativa de más de un par de alelos (v.gr. el color de la piel, la inteligencia, la estatura). A diferencia de la herencia mendeliana simple, en la multifactorial los árboles genealógicos no son típicos, simplemente se observa agregación del carácter de marras.

[6] Se debe tener en cuenta que a diferencia del genoma de las baterias -ver supra las contingencias del mapeo del ADN del bacteriofago j 174-, el genoma humano expresa (esto es, codifica para proteínas) entre un 2 y un 3 % de su ADN (según el cálculo de algunos científicos), el resto es una interminable cadena de nucleótidos para los que no se presume función alguna.

[7] En el síndrome de Klinefelter los varones afectados (1:500 según las investigaciones de Pat Jacobs en Inglaterra) presentan dos cromosomas sexuales X, además del cromosoma Y, son infértiles (el aumento de cromosomas X complementarios es también correlativo de un retraso mental más profundo). El síndrome XYY, duplicación del cromosoma sexual Y, da como resultado individuos de hasta 15 cm más de altura que el promedio; y finalmente, el síndrome de Turner, (estudiado por el británico Charles Ford en la unidad de Radiobiología del Consejo de Investigación Médica de Harwell, Oxford) que afecta a mujeres, presenta un sólo cromosoma sexual X y produce el aborto del embrión en la mayoría de los casos; las que sobreviven además de esterilidad por carecer de órganos sexuales, son de muy baja estatura.

[8] El síndrome de Down está entre los trastornos asociados con un cromosoma supernumerario (en 1959, los citogenetistas Jérôme Lejeune y Marthe Gauthier demostraron que las personas con síndrome de Down poseían 47 cromosomas, en lugar de los 46 cromosomas normales); puede ser causado o bien por no disyunción (durante la formación de uno de los gametos progenitores del cromosoma 21, lo que se evidencia en el cariotipo del vástago por la aparición de tres cromosomas 21) o, menos comúnmente, por traslocación (heredada de un progenitor asintomático que traslocando su cromosoma 21 al cromosoma 14 aportó el cromosoma 21 extra al descendiente) .

[9] V.gr., la aniridia y el tumor de Wilms son defectos asociados con la delección de una pequeña región del cromosoma 11.

[10] Ejemplo de estas enfermedades son la fenilcetonuria, la enfermedad de Tay-Sachs,la anemia drepanocítica, la ataxia telangiectasia y varias otras asociadas con variaciones en la molécula de la hemoglobina.

[11] Las anormalidades causadas por alelos dominantes autosómicos son raras pues los individuos afectados en general no pueden reproducirse, incluyen una forma de enanismo acondroplásico y la enfermedad de la corea de Huntington. En estos casos, la descendencia tiene un 50 % de probabilidades de padecer la enfermedad.

[12] La fenilcetonuria, o PKU, se produce por la falta de la enzima que convierte el aminoácido fenilalanina a tirosina; la acumulación de los subproductos de la fenilalanina se acumulan en la sangre y orina y degradan el sistema nervioso. Otro ejemplo es la alteración de la hemoglobina A (normal) por la hemoglobina S (anemia drepanocítica) sintetizada cuando, en la cadena b de la molécula, el aminoácido valina suplanta al ácido glutámico.

[13]  La lisencefalia o síndrome del cerebro liso se caracteriza por un cerebro en el cual se encuentran ausentes los surcos y pliegues. La razón de esta rara enfermedad es la falta de migración de las células nerviosas hacia la corteza durante el desarrollo embrionario. Es debida a una mutación de un gen llamado "doble cortina", localizado en el cromosoma X, cuya presencia impide la migración. Los varones que reciben el gen mutado padecen lisencefalia (el afectado no puede alimentarse por si mismo, caminar, sentarse, comunicarse, sufre convulsiones y....., no existiendo ninguna cura).  En las mujeres heterocigotas portadoras del gen debido a que uno de los cromosomas X de las células que deben migrar es desactivado al azar, el resultado es producto de  una "lotería" celular de la cual depende el grado de incapacidad que presenta la persona (cursan, entre otros, con síntomas epilépticos), un diagnóstico prenatal para el caso femenino revela si posee la mutación pero no el grado de discapacidad Kunzing, Robert Génesis del Cerebro, Discover, Septiembre 1998

[14] Si el gen para color rojo solo esta en el cromosoma X, el macho de ojos rojos en un segundo cruce pasará sus ojos rojos solo a sus hijas, que por otra parte recibirán un X portador del color blanco recesivo. Por lo tanto las hembras tendrán ojos rojos igual que su padre. Dado que la mosca de la fruta pasa solo un Y a sus hijos, el color de los ojos está enteramente determinado por el cromosoma X que recibe de su madre (en este caso blanco). Esta es la razón por la cual todos los machos de la segunda cruza tienen ojos de color blanco. Este experimento introduce el concepto de herencia ligada al sexo, que no es más que la expresión de los genes en aquellas regiones del cromosoma X que no tienen su correspondencia en el cromosoma Y. Caracteres codificadas en genes recesivos que se encuentran en los cromosomas sexuales (como el color blanco de los ojos de la mosca de la fruta o la hemofilia, distrofia muscular, y el daltonismo o ceguera a los colores en humanos) ocurren más a menudo en los machos, dado que no tienen chance de ser heterocigotas para ese carácter. A esta condición se la denomina hemiicigota.

 

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Última modificación: Sábado, 11 de Junio de 2005