Programa Pan Americano de Defensa y Desarrollo de la Diversidad Biológica, Cultural y Social - asociación civil

5. Evolución: selección y variabilidad

 

Arriba • 1. Reproducción celular • 2. Reproducción de los seres vivos • 3. La química de la herencia • 4. Interacciones génicas • 5. Evolución: selección y variabilidad

 

 

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por Teodora Zamudio

“ … debes correr más rápido si quieres permanecer en el mismo sitio.”

Lewis Caroll. A través del espejo

5.1    Evolución de los caracteres morfológicos de la especie humana.

5.2    Caracteres culturales de la evolución de la especie humana.

5.2.1    El lenguaje.

5.2.2    El arte.

5.2.3    La autoconciencia.

 

El concepto de gen y su mecanismo de interacción durante la reproducción era desconocido por Charles Darwin, a pesar de ser contemporáneo de Gregor Mendel, por lo que no pudo aplicarlo al principio de la variación de las poblaciones en su teoría de la evolución. Así, más tarde, las relaciones de dominancia genética -expuestas en el parágrafo anterior- plantearon no pocos cuestionamientos a sus conclusiones: ¿por qué los dominantes no expulsaban, simplemente, a los recesivos?, ¿de qué manera pueden ambos tipos de alelos -dominante y recesivo- mantenerse en las poblaciones?.

Las respuestas fueron dadas en 1908, por un matemático inglés -G.H. Hardy- y un médico alemán -G. Weinberg-: la composición del reservorio genético no cambia por sí mismo debido a la recombinación de genes que ocurre en cada generación de organismos diploides, si se mantienen cinco condiciones:

I.    no ocurren mutaciones;

II.  no hay desplazamiento neto de individuos (migraciones);

III. la población es suficiente como para aplicar las leyes de probabilidades;

IV. el apareamiento es al azar, y

V. todos los alelos son igualmente viables.

La formula matemática que expresa este equilibrio es:

p2 + 2pq + q2 = 1

donde p y q designan la frecuencia de los alelos para un mismo gen;

          p2 = frecuencia de individuos homocigóticos para un alelo de un gen dado,

          q2 = frecuencia de individuos homocigóticos para el otro alelo, y

         2pq = frecuencia de heterocigóticos para ese gen.

El equilibrio de Hardy-Weinberg se aplica, asimismo, para los casos de alelos múltiples (v.gr., el color del pelo de los conejos, para los cuales existen por lo menos cuatro alelos).

Sin duda, la reproducción sexual de los organismos diploides[1], al producir nuevas combinaciones[2], promueve el mantenimiento de la variación genética, única ventaja -científicamente hablando- frente a la reproducción asexual que es mucho más rápida y eficiente.

La selección natural se define como la tasa de reproducción diferencial de distintos genotipos de una población; la selección natural puede constituir un factor crítico en la preservación y promoción de la variabilidad[3] y, en todo caso, depende de la interacción de una multiplicidad  de factores. Desde el punto de vista del efecto sobre la distribución de las características dentro de una población, la selección natural puede ser descrita como:

·       estabilizadora: procura la eliminación de los individuos extremos[4];

·       desorganizadora: incrementa los dos tipos extremos en una población a expensas de las formas intermedias[5];

·       direccional: da como resultado el incremento de individuos con un carácter fenotípico extrema - pudiendo producir el desplazamiento paulatino de un alelo o grupo de alelos-[6];

·       dependiente de la frecuencia se dice de la selección que se encuentra influída por las proporciones relativas de diferentes fenotipos dentro de una población y actúa para disminuir los fenotipos más comunes[7]; y una quinta categoría,

·       sexual, que se define por la selección de las características por consecuencia directa para obtener una pareja y reproducirse sexualmente[8].

Los patrones observados de evolución que resultan de la selección natural incluyen la coevolución (cuando organismos de diferentes especies actúan como fuerzas selectivas uno sobre otro), la evolución convergente y la evolución divergente. En la evolución convergente, poblaciones disímiles, sólo emparentadas lejanamente, llegan a parecerse unas a otras como resultado de presiones selectivas[9]. En la evolución divergente, poblaciones emparentadas similares se vuelven más disímiles, un proceso que puede llevar a la formación de especies nuevas[10].

La evolución por selección natural no produce necesariamente una población con la mejor relación posible con su ambiente[11]. Dado que la selección natural opera en el espacio y en el tiempo presentes, muchos miembros de una población pueden estar al menos una generación atrasados respecto de la adaptación óptima. El concepto de evolución conlleva cierta idea de progreso debido a que a ella se le imputa la producción de individuos cada vez más complejos y de diseños más sofisticados; sin embargo, el cambio no significa siempre progreso, la capacidad para “continuar” existiendo depende primariamente, para una especie, de la suficiente variabilidad genética de su población, entre otros factores.

Estos otros factores de cambio pueden ser: las mutaciones, el flujo de genes, la deriva genética y el apareamiento no aleatorio.

Mutaciones. Puede ocurrir que la replicación del ADN sufra accidentes (o errores) que ocasionen una modificación estable y hereditaria del ADN. Las mutaciones pueden implicar delección, transposición o duplicación del ADN, las que pueden ser influídas y favorecidas por el medio ambiente. Las mutaciones son en su mayoría letales o por lo menos, provocan una sensible disminución de la vitalidad del individuo mutante[12]; a pesar de esto, se debe hacer hincapié en que las células son capaces de reparar las alteraciones menos importantes. La temperatura, los rayos X o ultravioleta, sustancias químicas pueden ser responsables de tales alteraciones.

Gráfico 1 Mutación genética.

Flujo de genes. Pueden aparecer genes nuevos o bien pueden producirse alteraciones en las frecuencias de los alelos y de la composición de la dotación cromosomática de algunos individuos, se verifica como resultado de contingencias migratorias, contrarrestando los efectos de la selección natural. Las nuevas configuraciones son hereditarias, pues afectan el patrimonio genético.

Deriva genética. Este fenómeno ocurre como resultado del azar. La bifurcación de una población en una más pequeña puede expresar en exceso o perder por completo algunos alelos raros. Los debidos a genes recesivos solamente perdurarán en estado homocigótico, o sea cuando son transmitidos en doble dosis; los dominantes lo serán incluso en condiciones de heterocigóticas[13]. Asimismo, la drástica disminución del número de individuos de una población puede producir un cuello de botella que altere la variación de su reservorio genético[14].

Apareamiento no aleatorio. Este caso depende a menudo del comportamiento de los individuos frente a dos o más formas fenotípicas presentes en una población. Si bien, en principio, el apareamiento no aleatorio puede no producir cambios en la frecuencia de los alelos en cuestión, la expansión de una conducta discriminatoria podría llevar a la alteración del genotipo.

En realidad, la selección natural es la fuerza del cambio y, los demás factores de cambio, la oportunidad. Todos ellos y la selección natural operan unidos en la evolución de cada especie.

De interés particular, desde un punto de vista evolutivo, es el comportamiento de los individuos en sociedades -grupos de individuos de la misma especie que viven juntos de una manera organizada, con división de los recursos y del trabajo y dependencia mutua. Este comportamiento puede ser: egoísta, cooperativo, altruísta o malicioso, con diferente consecuencias para la aptitud del dador y el receptor. El mecanismo por el cual la selección natural puede dar como resultado un comportamiento que limite el potencial reproductor de los individuos de una sociedad parece estar dado por la impronta genética.

Este comportamiento social puede estar regulado por el llamado “gen egoísta”, el que programa al individuo no necesariamente para su bienestar ni para sobrevivir sino para la perpetuación del alelo, por cualquier medio[15]. El concepto puede ser utilizado para explicar  el establecimiento de las jerarquías de dominación y comportamiento territorial. Muchos actos de altruísmo pueden estar basados en esta aptitud inclusiva de perpetuación dada por el “gen egoísta”.

Cada una de las diversas especies de la familia prehistórica humana tiene una etiqueta científica –es decir, un nombre especifico- y no se puede evitar utilizarlas. La familia humana de especies también ha sido rotulada: los homínidos (reservando el término “humano” para “gente como nosotros”[16]). Sin embargo, desde el simio bípedo hasta el Homo el significado básico de humano justifica su aplicación por la cadena de acontecimientos que la locomoción erguida desencadenó –irremediablemente y sin solución de continuidad- hasta el presente[17].

Partiendo de varias líneas de pruebas fósiles y genéticas, se ha establecido que la primera especie humana evolucionó hace siete millones de años. En el momento en el que el Homo erectus entró en escena hace dos millones de años, la prehistoria humana hacia ya mucho tiempo que estaba en marcha.

5.1                           Evolución de los caracteres morfológicos de la especie humana.

Los antropólogos y biólogos concuerdan en que antes del Homo erectus, a pesar de ser bípedas, las especies eran distintivamente simiescas: tenían cerebro relativamente pequeño, rostro prognático (hacia delante), el pecho en forma de embudo, el cuello corto y total ausencia de cintura. El Homo erectus fue la primera especie en utilizar el fuego, en incluir la caza como elemento importante de su dieta, en correr del modo que los humanos lo hacen actualmente, en fabricar herramientas de piedra de acuerdo con un molde mental definido.

Gráfico 2 Evolución en la locomoción.

Los primeros tenían un cerebro pequeño -no más de 450 centímetros cúbicos[18]- grandes molares y premolares (de desarrollo simiesco) y mandíbulas prominentes que indicarían una dieta vegetariana (y una estrategia de vida similar a la de los babuinos de la sabana africana); en los Homos los dientes cambiaron por las alteraciones en la dieta que comenzó a incluir carne[19] y las dimensiones del cráneo saltaron a 800 cm3 en el Homo habilis[20] y a 900 cm3 en el H. Erectus. Muy posiblemente la energía extra suministrada por el consumo de carne haya sido un dato suficiente para el mayor desarrollo cerebral.

Gráfico 3   Evolución de la capacidad craneal de los Homínidos.

Otras características marcan la brecha: el tamaño de los machos y de las hembras entre los australopitecos era notable, mientras que entre los individuos homo la diferencia se reducía a no más del 20 %; ello importaría una diferente constitución social de mayor colaboración entre los machos que no abandonarían sus núcleos de origen y parentesco, desarrollando una menor competencia (entre ellos) por las hembras, que provendrían de núcleos diferentes[21].

No obstante, la ruta hacia el “hombre” comienza con el bipedismo, su proliferación en familias que, aun manteniendo diferencias adaptativas a su medio ambiente, ya no volvieron atrás sino que expandieron el tamaño del cerebro, para finalmente equiparse con lenguaje, conciencia, imaginación artística e innovación tecnológica. Aunque, se adelanta, no todas las familias Homo llegaron hasta el siglo XXI de la era cristiana. La aparición del Homo sapiens sapiens no parece haber sucedido abruptamente[22] y de hecho sus ancestros, tal como se dijera, convivieron con otras familias que por alguna u otra causa se han extinguido. 

El hallazgo de Lucy -en 1974- permitió confirmar la gradual evolución: hace tres millones de años la novel familia humana caminaba sobre sólo dos piernas, sin embargo Lucy mostraba sus pies arqueados lo que puede ser interpretado como una característica simiesca (homínida, pero no humana) que le permitía usar eficientemente los árboles, a la par que caminar sobre dos pies[23]. Las diferencias biológicas (aun no se ha podido corroborar la capacidad del A. afarensis –u otra familia de ese género- para fabricar herramientas de piedras) parece indicar una discontinuidad entre Australopitecos y Homos. 

Gráfico 4 “Lucy”, la Austropitecus afarensis.

    La idea del “eslabón perdido” como el de un mono con el cerebro de un homínido ha tenido que modificarse: Lucy fue un homínido con cerebro de mono. La gran capacidad craneal ha sido una adquisición reciente en la evolución humana, mientras que las modificaciones anatómicas que posibilitaron el bipedismo se originaron millones de años antes.

En definitiva, el A. afarensis fue un antropoide caracterizado por el bipedismo y por la adaptación a la pradera abierta, con las subsecuentes modificaciones sociales y culturales que ello permite inferir. Lo cual sólo fue posible porque los individuos de dicha fa

milia poseían cierto retardo evolutivo por neotina (es decir, a la permanencia de caracteres infantiles o juveniles en el adulto)[24].

El antropólogo británico Martin Pickford y la paleoantropóloga francesa Brigitte Senut, del Museo de Historia Natural de París, hallaron en octubre de 2000 en las colinas de Tugen -centro de Kenia- fragmentos de esqueletos de unos cinco simios, cuya antigüedad fue calculada en 6 millones de años, el Orrorin tugenensis. El fémur indica que tenía una marcha bípeda muy parecida a la nuestra. La dentadura, que tenía una dieta omnívora, rica en frutas y en proteínas obtenidas probablemente de hormigas y otros insectos

Basados en 17 fósiles pertenecientes a un mínimo de seis simios hallados en los montes Tugen (Kenia)[25], ante el parecido del simio Orrorin tugenensis con los humanos y la diferencia con los australopitecos, sus descubridores extraen dos conclusiones:

  1. el Orrorin tugenensis, es el antepasado más antiguo del linaje humano descubierto hasta la fecha.

  2. los Australopitecos, considerados desde los años ’20 como abuelos de los humanos, no son antepasados directos del Homo sapiens, sino que se extinguieron sin descendencia.

No obstante, la propuesta de expulsar a los Australopitecos del linaje humano ha sido recibida con escepticismo.

Esta posición amenaza la teoría que, en 1955,  Wilfried Le Gros Clark[26] elaboró sobre una serie de grados evolutivos generalmente aceptados como eje sobre el que se van acumulando las evidencias basadas en el progresivo aumento de la capacidad craneana: Australopitecus africanus, Homo erectus, Homo sapiens (dentro del cual se cuentan dos variantes Homo sapiens neanderthalensis –que se desarrolló y extinguió en Europa- y el Homo sapiens cromagnensis –que se desarrolló en África y se difundió por el resto del planeta hacia el Homo sapiens sapiens).

Por su parte, pocos meses después (abril de 2001) el hallazgo realizado por Meave Leaky, en Kenia, de un homínido de hace 3,5 millones de años complica –aún más- el rastro de los ancestros del hombre. Lo más sorprendente del rostro del Kenyanthropus platyops (nombre del homínido descubierto por M. Leaky) es el cráneo que presenta una mezcla de características avanzadas y primitivas: un cerebro pequeño; rostro plano en lugar de ser protuberante como el del simio y con dientes pequeños; su pequeño canal auditivo es más parecido al de los simios y los ejemplares homínidos más primitivos (Australopithecus anamensis y Ardipithecus ramidus). De hecho, en algunos aspectos, el Kenyanthropus es más primitivo que Lucy.

Gráfico 5 Restos fósiles de Ardipithecus ramidus kadabba.

En julio de 2001, un grupo de científicos liderado por Yohannes Haile-Selassie, de la Universidad de California en Berkeley descubrió en Etiopía[27] los fósiles de un homínido que tienen entre 5,2 y 5,8 millones de años y son cercanos a la etapa en la cual se separaron las ramas que dieron origen, respectivamente, al hombre y al chimpancé. El equipo encontró una mandíbula con dientes, varios huesos del pie y de la mano, fragmentos de huesos de brazo y un trozo de clavícula. Los restos corresponden a cinco individuos, que pertenecen a una nueva subespecie de Ardipithecus[28], bautizado Ardipithecus ramidus kadabba

La mandíbula inferior y los dientes sugieren que estos homínidos no comían tantos frutos y hojas tiernas como alimentos fibrosos. El único hueso descubierto que se relaciona con la locomoción, correspondiente a un dedo de un pie, permite inferir que eran bípedos. El descubrimiento contradice otra teoría: la del que el cambio climático fue determinante en la evolución humana[29]. Como éstos y otros homínidos de más de 4,4 millones de años fueron hallados en ambientes boscosos y húmedos, ahora se piensa que recién se trasladaron a la sabana después de esa época.

Dado el mosaico de rasgos y la naturaleza de las pruebas disponibles -huesos y dientes- ofrecen más información sobre las adaptaciones de las criaturas a las que pertenecieron, que sobre sus relaciones evolutivas. Esto desalentaría toda esperanza de obtener una comprensión detallada de la ascendencia humana en el futuro cercano.

Gráfico 6 Árbol filogenético del Homo sapiens sapiens.

Entre el Australopitecus y el Homo erectus existió la ya mencionada familia del Homo habilis, cuyos restos fósiles demostraron capacidad craneal y dentición cercanas o del tipo del H. erectus; mientras que el resto de las características morfológicas –incluyendo la cavidad poscraneal- los acercan al Australopitecus. Las diferencias ponen de relieve un salto abrupto pues, entre uno y otro (habilis –1.800.000 años- y erectus –1.600.000 años-), el lapso es muy corto. Por su parte, el H. erectus manifestó una notable estabilidad morfológica de aproximadamente  un millón de años, con una evolución gradual filética de la capacidad craneana y reducción de la arcada dentaria (y de los caracteres asociados). Ello ha dado pie al planteo de no uno sino dos patrones evolutivos: uno puntuado[30] que explicaría los cambios abruptos y otro, gradual y progresivo, de una evolución sin solución de continuidad[31].

En una época más cercana, los descubrimientos paleontológicos en Palestina, Java, Sudáfrica y Europa; sumados a las revelaciones de la pruebas genéticas de ADN mitocondrial[32], pusieron a los científicos frente a una realidad: en algún momento de la evolución coexistieron distintas familias de homos de grados morfológicamente diferenciados, pero finalmente todos los hombres modernos actuales participan de los rasgos de una única familia.

Las poblaciones de Homo sapiens neanderthalensis  (hace unos 30.000 años) habían alcanzado una cultura avanzada con fabricación de herramientas de piedra, adaptación al ambiente hostil del Pleistoceno superior europeo, cuando la mejora de las condiciones ambientales alentó la migración desde el sur del Homo moderno (Cro-Magnon)  quienes finalmente se extendieron y desplazaron a la familia Neandertal contemporánea. Si bien de una figura más grácil, la familia Cro-Magnon no dejó registro de un estadio cultural equiparable a la Neandertal, lo que abre el interrogante sobre las causas de su predominio. No habiendo superioridad cultural que lo explique, la única justificación ha sido intentada desde la teoría de la eficacia biológica:  el recién llegado debe haber podido reproducirse más rápidamente y, a pesar de los inevitables cruzamientos, el dueño de casa debe haber quedado absorbido rápidamente, no dando tiempo al asentamiento de formas mixtas o intermedias[33].

Otra teoría afirma que los Neandertales no eran de hecho una especie separada, sino cruzada en mayor o menor medida con el Homo sapiens recién llegado, cuyos genes llegarían a ser dominantes quedando relegadas las características de los Neandertal. Esta hipótesis parte del hecho de que el Neandertal y el CroMagnon habitaron las mismas regiones de Europa durante miles de años. No hay duda de que estuvieron en contacto uno y otro, posiblemente incluso comerciaron y se comunicaron[34].

En este escenario, los genes de CroMagnon y de Neandertal se habrían mezclado para producir los europeos modernos. En efecto, cuando se observa a los Neandertales "últimos" o "progresivos" y a los humanos modernos, parecen ser una transición entre los dos. El cráneo de Saint-Cesaire, por ejemplo, carece de proyección facial, lo que para algunos antropólogos es signo de una hibridación entre las dos razas. Otros ejemplos incluyen humanos modernos con un toro supraorbital más prominente y cráneos bajos y abovedados, lo que es una característica fuertemente Neandertal.

El análisis de los restos de un niño de cuatro años enterrado hace 25.000 años, hallados  adentro que una roca en Portugal sugiere que los seres humanos modernos tempranos (Cro-Magnon) y los Neandertales pudieron haberse entrecruzado. La barbilla prominente, la talla del diente, y las medidas pélvicas marcan al muchacho como Cro-Magnon, o a ser humano completamente moderno, pero su cuerpo y piernas cortas indican la herencia de los Neandertal. El entrecruzamiento podría explicar el sino de los Neandertales, que desaparecieron de Iberia hace 28.000 años[35].

Gráfico 7 Restos fósiles del Niño Neandertal-Cro-Magnon.


Fuente: Archaeological Institute of America, abril 1999

 

5.2                          Caracteres culturales de la evolución de la especie humana.

Descartada la posibilidad de determinar un único rasgo biológico para la diferenciación del género humano so pena de arbitrariedad no sólo manifiesta sino contraria a las tesis científicas más desarrolladas, cabe jalonar la evolución de la familia humana en  la adquisición de los demás caracteres y manifestaciones que caracterizan al Homo sapiens sapiens; esto es: el lenguaje, la expresión artística y la autoconciencia.

 

5.2.1                                  El lenguaje.

La necesidad de coordinar actividades sociales y económicas una vez alcanzado el estadio de cazador-recolector habría obrado como fuerza selectiva entre quienes desarrollaban la capacidad de comunicar más eficiente y detalladamente no sólo las eventualidades de una cacería o forrajeo, sino la trasmisión de la tecnología para la manufacturación de las herramientas de que se valían. La división estructural, social y complementaria debió hallar en el lenguaje hablado un beneficio secundario, pero precioso e importante[36], mucho más eficiente que el gruñido que no permite la integración del número de comunicantes que sí admite el lenguaje.

Frente a quienes ven el lenguaje como un rasgo distintivo –y único- del hombre moderno[37] adquirido abruptamente, otros modelos creen que la capacidad de hablar evolucionó desde la prehistoria humana al seleccionar capacidades ligadas a la comunicación “hablada”, alterando así la masa cerebral que debió aumentar de tamaño al establecerse relaciones interneuronales más intrincadas y complejas[38].

Comparando las diferencias en la conexión neuronal ente el cerebro del simio y el humano, se advierte que las estructuras cerebrales más alteradas por la evolución reflejan las extraordinarias demandas del lenguaje hablado. El cuándo y cómo fue posible su nacimiento encuentra hipótesis de respuesta en los cambios anatómicos verificables en los fósiles y en los artefactos hallados.

Gráfico 8 Morfología del tracto digestivo-respiratorio

Anatómicamente, dos son los signos que dan la pista: el área de Broca sobre la sien izquierda del cerebro que deja su impronta en el cráneo y que esta implicada en el proceso del habla (si bien muchas otras zonas del cerebro lo están, su ubicación interna no permite ser registrada en la corteza ósea), y un tracto bucal que permite un mayor variedad de sonidos cuando el espacio faríngeo está situado en la parte inferior de la garganta. En tanto la primera ha sido detectada en fósiles de Homo habilis, la disposición naso-faríngea facilitadora sólo pudo comprobarse en el Homo erectus  a la vista del basicráneo levemente arqueado –equivalente al mostrado por un niño de seis años actual- que muestra un cráneo que puede alojar la disposición indicada[39]                                    

Gráfico 9 Capacidad lingüística de los Neandertal. Modelo de Lieberman. Dibujo: Diane Salles, en The Last Neandertal, de Ian Tattersall

Por su parte, los Neandertal tenían la lengua y la laringe mal situadas para producir la clase de sonidos necesarios para el lenguaje moderno complejo. En el gráfico se pueden ver las similitudes y diferencias que existen entre las rutas vocales del Homo sapiens sapiens (izq) y las de los Neandertal[40] (der).

Otros indicios, esta vez tecno-culturales, se advierten en la fabricación de lascas. Ésta fue llevada a cabo por operarios que hace 1,7 millones de años eran mayoritariamente diestros, lo cual pone de manifiesto una lateralización del cerebro que indica una complejidad compatible con la necesaria para desarrollar el lenguaje. Pero, si se pasa por alto las hachas del período Achelense (Homo erectus) para cuyos fabricantes es obvio que el producto final era una preocupación, el orden y la variedad de la producción lítica –que sería una muestra del desarrollo tecnológico premeditado- sólo puede ser verificada en las poblaciones del Paleolítico Superior (hace sólo 35.000 años).

 

5.2.2                                  El arte.

“El arte está en decadencia desde la cuevas de Altamira”.

Joan Miró

Sea cual fuera el impulso que llevó a las poblaciones de la era glacial (35.000 a 10.000 años atrás) las pruebas del desarrollo artístico delatan una mente desarrollada y la domesticación de elaboradas técnicas de trabajo de materiales muy variados; bien que con épocas marcadas que van desde pintura y grabado expresionista para convertirse en imágenes esquemáticas y geométricas que sólo recuperarán movimiento y perspectiva en el Renacimiento.

Las huellas indican que la habilidad en el tallado ya hace 34.000 años –incluso de instrumentos musicales, como una pequeña flauta de hueso- y en el modelado (hace 30.000 años) aunque no se han encontrado pinturas sino de épocas más recientes (hace entre 22.000 y 18.000 años) estas manifestaciones no son simples cognitivamente hablando y ponen de manifiesto una capacidad de reflexión moderna que  indicarían el nivel intelectual y de abstracción adquirida por el Homo.

 

Gráfico 10 “Manos en negativo”.

Las técnicas de pintura en negativo (el contorno externo) lograda por aspersión, demuestran manos con dedos faltantes o escondidos que por lo repetido inducen a pensar en un simbolismo[41] pues ningún esqueleto del Paleolítico Superior  encontrado hasta la fecha presenta las manos con las falanges incompletas. La asunción más probable sería mientras que las manos fueron trazadas con los dedos plegados, en una muestra de reconocimiento o lenguaje cifrado, probablemente asociado a la caza o a ritos o formando parte de un lenguaje reservado usado por los cazadores como se ha comprobado entre los bosquimanos, o los aborígenes de Australia.

Gráfico 11 Venus esteatopigicas

 Durante este período se produjeron las venus esteatopigicas  de gran realismo y rigor plástico. Muestran un característico peinado, aunque rara vez rostro. De formas voluptuosas y pubis remarcado, la feminidad tan acentuada demuestra un rito u ofrenda a la fecundidad.

 

Se denominan venus esteatopigicas por su apariencia física (esteatos viene del griego y significa grasa, mientras que pigos se refiere a las caderas y nalgas). A la derecha, la Venus de Lespuge, descubierta en Des Rideaux (Alto Garona, Francia). Data de unos 23.000 años y como se puede ver sus nalgas están desmesuradamente abultadas. Se piensa que las mujeres del periodo glacial podrían padecer de esteatopigia, que consiste en una acumulación extrema de grasa en las caderas que se utiliza como reserva en épocas de escasez de alimentos. La esteatopigia existe todavía en mujeres de algunas sociedades tribales, como los bosquimanos del Kalahari, para los cuales tiene un importante valor estético atrayente.

Otros signos abstractos acompañando las figuras se asemejan a los “experimentados” por individuos en estado de conciencia alterada (sea cual sea su trasfondo cultural), trabajos en estancias de inmensas cavernas  en específicas salas de especial resonancia que permiten recrear momentos rituales, estatuillas que representan con claridad los atributos de la fertilidad femenina. Todas estas manifestaciones no dejan dudas de la profunda importancia que el arte tuvo desde el Paleolítico superior y el desarrollo de una mente moderna para poder lograrlo.

5.2.3                                  La autoconciencia.

La sensación subjetiva o conciencia reflexiva es la fuente del sentido de individualidad la que, junto con la percepción del mundo que nos rodea, es producto de los canales sensoriales que se desarrollan y la correlativa capacidad de procesamiento de naturaleza cualitativa para interpretar  el flujo de información. Cuándo emergió la mente humana que permitió desenvolver esa capacidad parece estar relacionado con el tamaño (tres veces más grande que en los restantes miembros de la especie primate) y la estructura del cerebro (cinco veces más compleja), la organización social y el modo de subsistencia.

Algunos comportamientos como el arte reflejan una conciencia, pero la expresión que goza de mayor predicamento es el rito a la muerte. El enterramiento deliberado de los muertos habla claramente de una conciencia de la muerte y por ende de la individualidad.

La primera prueba de enterramiento del que se tiene registro arqueológico corresponde a la familia “Neandertal[42] y en otro existe evidencia de un rito específico que presenta los restos mortuorios rodeados de gran cantidad de polen a la entrada de una cueva[43].

En Shanidar (Irak) siete individuos fueron enterrados hace 70.000 años, allí se encontraron restos que descansaban cuidadosamente colocados en posición fetal en un áspero lecho tejido de belcho, un tipo de planta local. De acuerdo con las muestras de polen tomadas, estos Neandertales fueron enterrados con varias especies diferentes de flores, se verifica la ordenada distribución  de los granos en torno a los restos fósiles es incuestionable que las flores[44] fueron dispuestas deliberadamente y no dejadas caer sobre la tumba, como si el cuerpo hubiera sido cubierto.

Otras siete tumbas Neandertal fueron encontradas en La Ferrassie, en la región suroeste de Francia. En esa ocasión los restos pertenecieron a un hombre, una mujer, dos niños y tres bebés[45]. Pero lo que resulta aún más significativo es una tumba que, en medio de las trincheras había una depresión oval, de 40 por 30 cm., contenía los restos de un feto incompleto (de unos 7 meses) y tres [racloirs] bellamente hechos. En medio de ellos, un esqueleto infantil, de unos 4 años, estaba sin cabeza: la calavera estaba enterrada a corta distancia, cubierta con una gran piedra marcada con una serie de depresiones artificiales huecas. Muy cerca había fosos y trincheras que en algunos casos contenían huesos de animales. Esta evidencia indica que los Neandertal enterraban ceremoniosamente a sus muertos de modo simbólico y ritual.

El acompañamiento de herramientas de sílex con los restos puede ser interpretado como una creencia Neandertal en la inmortalidad. Estos objetos y la fauna son posibles representaciones de una buena caza y garantía de vitalidad, o podría también ser un emblema del estatus en el interior del grupo. Otra característica son las depresiones huecas en la piedra con significaciones no establecidas, incluida la aceptación de la muerte de un hijo, su inclusión en el clan o su anterior residencia en la cueva.

Gráfico 12 Restos correspondientes al “anciano” de La-Chapelle-aux-Saints.

El enterramiento del “Anciano”, en la La-Chapelle-aux-Saints,  es de vital importancia para el desarrollo de las ideas acerca de los Neandertal. Este individuo estaba enterrado sobre su espalda, con su cabeza hacia el oeste, el brazo izquierdo extendido y sus piernas flexionadas a la derecha. Cerca de la cabeza había tres largos huesos metatarsianos de mamíferos, junto con otros restos animales. Muchos de estos huesos parecen haber sido quemados, así como el sedimento circundante, que indica probablemente algún festín que tuvo lugar antes de que este individuo fuera enterrado.

 Foto: Kharlena María Ramanan Neandertals A cyber perspective

Otro indicio de la adquisición de autoconciencia es la elaboración de un culto o religión. También de este tipo de manifestaciones se hallaron evidencias entre los tempranos Neandertal

Un ejemplo viable de magia relacionada con la caza fue una ceremonia que pudo tener lugar en una cueva del Líbano, hace unos cincuenta mil años, en la que los Neandertal desmembraron un ciervo, colocaron sus restos en un lecho de piedra y los rociaron de ocre rojo. El pigmento fue posiblemente un símbolo de la sangre y el acto fue aparentemente un intento ritualista o mágico de controlar la vida y la muerte en el reino de los ciervos[46].

Gráfico 13 “Enterramiento” de osos.

Colecciones de huesos de oso ampliamente dispersados por los yacimientos lo sugieren, especialmente en Drachenloch, en Suiza, donde un cierto número de cráneos de oso fueron encontrados apilados en un arca de piedra[47]. Se cree que el arca de piedra había sido fabricada por los Neandertal, que habrían habitado a la entrada de la cueva. La parte superior de la estructura estaba cubierta por una sólida losa de piedra. En el interior estaban las calaveras de siete osos con los hocicos dispuestos frente a la entrada de la cueva y aún más dentro de la cueva otras seis calaveras de oso en nichos a lo largo de la pared, cerca de estos restos, atados en manojos, huesos de extremidades pertenecientes a diferentes osos.

Gráfico 14 “Culto al Oso de las Cavernas”.

Estos yacimientos permiten suponer un “Culto al Oso de las Cavernas”, o manifestación religiosa. Consistían en la calavera de un oso de tres años con la mejilla perforada y atravesada con un hueso de pierna de un oso joven. Descansaban sobre dos huesos de otros dos osos, en una disposición que difícilmente podía haber sucedido al azar.

Dibujos: Ramanan Kharlena, María Neandertals A cyber perspective

Estas huellas se suman a las artístico-religiosa de las cavernas. Las figuras mitad humana, mitad animal o quiméricas que dan cuenta de un incipiente espíritu religioso, de elementos de un mito del origen demandado por un pueblo que comienza a tomar conciencia de sí mismo[48] y a experimentar estadios de alucinación como medio de comunicación con niveles trascendentes.

De este tipo de expresiones se han encontrado representaciones correpondientes al Período Magdaleniense, del Paleolítico Superior en cuevas de la Dordoña (Francia). 

Gráfico 15 Antropomorfos  itifálicos.

 

Las imágenes de antropomorfos itifálicos han sido asociadas al registro gráfico de cazadores ante piezas y jornadas propicias; también ha sido postulado el carácter mágico y propiciatorio, o iniciático. Las explicaciones actuales tienden a apoyar las teorias cósmico-sexuales de Leroi-Gurhan, insistiendo en su organización como signos semióticos de una comunidad.

En todo caso, el lenguaje, la conciencia y el arte no parecen haber aparecido abruptamente, para determinar un claro comienzo de lo humano.

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Aquellos que desean mantener a los humanos como algo especial darán la bienvenida a pruebas que apoyen un origen abrupto y reciente de las señaladas manifestaciones humanas.

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Por el contrario, los que se sienten cómodos con la conexión de los humanos con el resto de la naturaleza no les consternará un temprano y lento desarrollo.

Si la “humaneidad” es un desarrollo, una gradualidad -emergiendo y diferenciándose lenta y tempranamente- “el hombre será naturalmente terrenal”, y más que un resultado sería un proceso que continuaría actualmente...

 

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NOTAS:

[1] El almacenamiento, posibilitado por la diploidía, de caracteres recesivos que al expresarse con menor frecuencia hacen más lenta su eliminación por selección natural (v.gr., si la frecuencia de expresión fenotípica de un alelo recesivo fuese de 1:10.000, se tardarían 100 generaciones -unos 2.500 años, en el caso humano- para reducirlo a 1:40.000) y es un factor más del mantenimiento de la variabilidad.

[2] Los modos de la reproducción sexual de producir combinaciones nuevas son: 1) por distribución independiente en el momento de la mieosis; 2) por crossing over con recombinación genética, y 3) por la combinación de dos diferentes genomas parentales durante la fecundación.

[3] La anemia drepanocítica (o de células falciformes) constituye un ejemplo: los organismos homocigóticos para esta enfermedad no viven lo suficiente como para procrear por lo que los alelos correspondientes sobreviven en individuos heterocigóticos para el gen que tienen dos ventajas selectivas respecto de los homocigóticos normales: a) los individuos heterocigóticos son más resistentes a la enfermedad de la malaria y, b) las mujeres heterocigóticas -estadísticamente- son más fértiles.

[4] Un ejemplo puede ser apreciado en el resultado de sobrevivientes de las nidadas del estornio pinto: las que mayor éxito tienen son las que genotípicamente llevan al tamaño de nidada de 4 ó 5 huevos, las que ponen más huevos obtienen menos vástagos o ninguno, debido a la deficiencia de las albúminas y proteínas de la yema, la disponibilidad de calcio para las cáscaras y el lapso durante el cual la hembra se apareará.

[5] Así el salmón coho del noroeste del Pacífico nace en aguas dulces y madura en el océano desde donde remonta los ríos al llegar a la madurez sexual, desova y muere; tal madurez puede llegar, en los machos, a los dos o tres años lo que se traduce en una gran diferencia de tamaño que se hace crucial en el momento del desove: los machos más grandes (de tres años) impiden la fecundación de los óvulos a los más pequeños (de dos años), éstos aprovechan su diferencia para esconderse e inadvertidamente fecundar los huevos inmaduros; los machos de tamaño intermedio -de una u otra edad- no se reproducen por no poder rivalizar de modo exitoso por ninguna de las dos vías.

[6] Un ejemplar de este tipo de selección lo constituye la polilla geómetra del abedul: la versión clara progresa en los habitat cubiertos de líquenes que camuflan a los individuos frente a sus depredadores; la versión oscura, en cambio es presa fácil en estos ambiente pero subsiste mejor que la anterior en los escenarios modificados por la actividad industrial que ennegrece árboles y rocas, está tendencia de reemplazo se conoce como melanismo industrial.

[7] Las interacciones depredador-presa pueden ser consideradas un ejemplo de este tipo de selección cuando los individuos atacados con más frecuencia son los que expresan los rasgos más comunes de la especie en una población actual (v.gr., las chinches coríxidas -insecto acuático-).

[8] Los ejemplos son innumerables en el reino animal: las cornamentas de los impalas machos inspiran respeto a los otros machos y, aparentemente, los hace más atractivos para las hembras; en los azucareros púrpura, las hembras tienen un plumaje de color pardo que las camufla, protegiéndolas a ellas y a sus crías; finalmente, en los animales monógamos, como los albatros, no existen diferencias en sus apariencias.

[9] Es el caso de las ballenas, delfines y marsopas que han adquirido formas aerodinámicas adaptadas a la natación, aunque se parecen no son peces sino mamíferos que conservan, aún, pulmones como sus parientes terrestres.

[10] El oso polar (aislado de sus parientes, los osos pardos, por las masivas glaciaciones del Pleistoceno) adquirió dientes carnívoros (sus pariente son, básicamente, vegetarianos), pelos rígidos en las plantas de los pies y color blanco.

[11]Así recientes estudios sobre los caracoles del género Cepaea han puesto de manifiesto que el polimorfismo (esto es, la coexistencia de dos o más características distintas dentro de una misma población) balanceado (permanente) que se verifica entre esos individuos se debería a que aquellos que no presentan una mejor adaptación aparente al medio (color camuflado) tendrían una mayor resistencia térmica. En otras palabras, varias presiones selectivas diferentes están operando. La selección natural puede ser un factor crítico para preservar y promover la variabilidad en una población.

[12]  V.gr., la mutación “alas miniaturizadas” en la Drosophila melanogaster (estos animales llevan alas reducidas a simples muñones) por lo que los machos, aún siendo 100 % vitales, encuentran dificultades en el apareamiento con hembras normales y por ello buenas voladoras; el cruce puede ocurrir con facilidad solamente con hembras también sin alas.

[13] Los Old Order Amish de Lancaster, Pennsylvania expresan con inusual frecuencia un alelo recesivo que causa una combinación de enanismo y polidactilia (dedos supernumerarios); la colonia se ha mantenido aislada desde 1770 y hereda el alelo de uno de los pocos antepasados comunes. Otro caso es el de una familia venezolana del lago de Maracaibo, son alrededor de tres mil individuos que descienden de un marino alemán portador del gen de la corea (de Huntington), la incidencia de esta enfermedad entre los actuales pobladores es del 60 %. Por ello, este factor también recibe el nombre de efecto del “miembro fundador”.

[14] Ejemplos de estos cuellos de botella poblacionales pueden ser: el elefante marino septentrional de la costa californiana que después de una intensa persecusión se vió reducido a veinte individuos a partir de los cuales se reprodujo la actual población que es homocigótica para 21 alelos; los judíos asquenazis expresan con una frecuencia inususal (1:3.600, mientras que en la población en general es de 1:300.000) la enfermedad de Tay-Sachs (gen recesivo autosómico que produce el deterioro cerebral temprano y la muerte), se cree debido a un cuello de botella ocurrido en la Edad Media, en Europa.

[15] Así, por ejemplo, hay un ácaro cuya hembra tiene un hijo y veinte hijas por camada. El hijo se aparea con sus hermanas aún dentro de la madre y muere antes de nacer lo cual no es mucha vida para un ácaro macho, pero es una estrategia de bajo riesgo y alta ganancia para sus genes y una inversión materna inteligente!.

[16] “En otras palabras -dice Leakey al comentar las tendencias actuales en antropología con las que él mantiene cierta distancia- los únicos homínidos que han de ser calificados como “humanos” son aquellos que exhiben nuestro nivel de inteligencia, de sentido de la moral y de profundidad de la conciencia introspectiva” Leakey, Richard; El origen de la humanidad, Ed. Debate, Madrid, 2000.

[17] “ El paso al bipedismo es uno de los cambios anatómicos más impresionantes que se pueden observar en la biología evolutiva. Hay importantes modificaciones en los huesos, en la disposición de los músculos que los manejan y en el movimiento de los miembros”. Lovejoy, Owen;  The Evolution of Human Walking, en Scientific American; nov.-1988; 118-125.

[18] Comparados con los 1.350 cm3 del Homo sapiens las consecuencias que se pueden inferir son importantes: la cabeza más pequeña daría la posibilidad de que durante la gestación un bebe de A. afarensis alcanzara mayor madurez y ello obligara a menos cuidados por parte de la madre y/o del grupo de adultos. Por el contrario, la gestación de un Homo acorde con la necesidad de maduración prolongaría hasta los veintidós meses el parto, momento para el cual la cabeza del feto habría alcanzado una dimensión que haría imposible un parto natural.

[19] La dieta carnívora llevó –asimismo- a la necesidad de herramientas para desgarrar la presa, ello estimuló la fabricación de lascas y ya en la época del H. erectus, las hachas de caza.

[20] Algunos investigadores -Bernard Wood y sus colegas de la Universidad George Washington (Estado Unidos)- consideran que el H. habilis y otras variedades de Homo temprano no representan un tipo de criatura suficientemente diferenciada de la vertiente general del Australopithecus como para merecer su propio género, y menos aún del de Homo, a la que nosotros pertenecemos. No se puede decir lo mismo del Homo erectus, que evolucionó hace unos dos millones de años y que es claramente humano en su comportamiento, anatomía y habilidad para fabricar herramientas. (Las herramientas atribuidas al H. habilis podrían haber sido fabricadas por el Paranthropus o algún otro homínido).

[21] El éxito de la familia homo y la de otro mono que vive en el suelo (los babuinos) fue demasiada competencia para la australopiteca que se extinguió hace dos millones de años.

[22]  “No veo problema alguno –dice R. Leaky- en imaginar que un antepasado nuestro exhibiera comportamiento simiesco y que los árboles fueran importantes en su vida. Nosotros somos simios bípedos y no debería sorprendernos ver ese hecho reflejado en la forma en que vivían nuestros antepasados”. Leakey, Richard; ob.cit.

[23] La prueba de que Lucy, como otros ejemplares de los llamados Australopitecos afarensis, podían caminar se apoya en la forma de la pelvis y el ángulo entre el hueso del muslo y la rodilla; sin embargo, la tomografía axial computarizada hecha sobre los cráneos reveló que el oído medio de estos tempranos humanos no era exactamente como los del Homo actual. El oído medio, constituido por tres tubos en forma de C, dispuestos perpendicularmente los unos respecto de los otros, con dos canales orientados verticalmente juegan un papel clave en el mantenimiento del equilibrio. Colofón: caminaban... pero no con el equilibrio que lo harán las especies Homo, poco después.

[24] Agustí, Jordi; La evolución y sus metáforas, Colección Metatemas de Tusquets Editores; Barcelona, 1994.

[25] Trece de los fósiles fueron descubiertos por Brigitte Senut y Martin Pickford en noviembre del 2000 y los otros cuatro han aparecido en la campaña de excavación de marzo del 2001.

[26] Le Gross Clark, Wilfried; The fósil evidence for Human Evolution en The Antecedents of Man; Harper&Row Publishers, Nueva York, 1963

[27] El área estudiada, situada en el sur de la depresión de Afar (230 kilómetros al nordeste de Addis Abeba), está cubierta en un 87 por ciento por lagos, bosques, lava solidificada y aluviones recientes, conocida como Middle Awash, nombre de la zona de Etiopía donde se hallaron los restos del Ardipithecus ramidus, de 4,4 millones de años de antigüedad. Sólo en el uno por ciento hay sedimentos expuestos a la erosión, correspondientes al Mioceno tardío

[28] Los huesos del esqueleto tienen aproximadamente el mismo tamaño que los de un chimpancé común actual y son un 20 por ciento más grandes que los de "Lucy", de 3,2 millones de años hallado también en la zona.

[29]  De acuerdo con el antropólogo francés Yves Coppens los simios de la parte oriental de África hubieron de evolucionar impelidos por los cambios geológicos ocurridos en esa zona hace doce millones de años. Al formarse el Gran Valle del Rift se estableció una formidable barrera este-oeste que promovió un rico mosaico de condiciones ecológicas para los habitantes de la región: por la fuerza de las circunstancias, la población del ancestro común de los humanos y de los simios se encontró dividida; los descendientes occidentales prosiguieron su evolución en un medio arbóreo y húmedo (los simios), los del costado este hubieron de hacerlo en un entorno de pastos abiertos que los obligó a .. caminar. Coppens llama a este argumento “east side story”. Coppens, Yves; East Side Story; the Origin of Humankind; en Scientific American, mayo-1994, 88-95.

[30] Sostenido por paleontólogos como Gould, Eldredge, Stanley y otros, se apoyan en la evolución de los invertebrados de acuerdo con un modelo de equilibrios puntuados: las especies aparecen bruscamente en pequeños segmentos de tiempo y se mantienen inalteradas durante millones de años hasta el momento de su desaparición: lo que esta posición discute son los períodos de statis o equilibrio dentro del segmento. Agustí, Jordi, ob.cit., p. 178.

[31] El carácter gradual  de la evolución humana ha sido mantenida por Tobias, Cronin y Allen entre los paleontólogos y Leakey, entre otros antropólogos. Agustí, Jordi, ob. y loc. cit.; Leaky, Richard, ob.cit., p.16.

[32] La mencionadas pruebas de ADN mitocondrial (heredado por vía exclusivamente materna, recuérdese) llevadas a cabo sobre las muestra de unas 4.000 personas en todo el mundo, demostraron que los humanos modernos son descendientes de una sola familia que se remonta a unos 150.000; que aquella mujer (que compartía su habitat con otros 10.000 habitantes) vivía en África y que nada ha quedado en la actualidad de las familias arcaicas o premodernas o contemporáneas con aquella inicial. Wilson, Allan y .Cann, Rebecca; The recent African genesis of humans, en Scientific American ,abril-1992, p 68-73

[33] Ezra Zubrow, de la Universidad de Búffalo (nueva York) usando modelos informáticos, ha llegado a la conclusión de que bastaría una ventaja del 2 % de una población sobre otra para que la aventajada desplazara completamente a la otra en el lapso de un milenio (período que coincide con los registros paleontológicos de cohabitación). En Leaky, Richard; ob. cit, p.136.

[34] Las evidencias que proporciona el yacimiento de Auxerre, en Francia, sugiere que tanto los Neandertal, como sus sucesores, usaron anillos de dientes de animales perforados o acanalados y de marfil como joyas.

[35] Según el paleoantropologo Erik Trinkaus de la Universidad de Washington en St. Louis, en Archaeological Institute of America, abril 1999.

[36] Esta postura encuentra sostén en la llamada hipótesis de la inteligencia social diseñada a partir de los trabajos del neurólogo de la Universidad de Columbia (Nueva York), Ralph Holloway.

[37] Así la escuela de Noam Chomsky del M.I.T. (Estados Unidos) para quien la facultad de hablar ha sido un accidente en la evolución producida por la complejidad cerebral alcanzada en un momento dado.

[38] Steven Pinker del mismo M.I.T. ha expuesto argumentos a favor de una base genética para el lenguaje hablado, lo cual apoyaría su evolución por selección natural. Pinker, Steven; El instinto del lenguaje, Alianza Editorial, Madrid, 1995.

[39] Esta huella anatómica dejada en la base craneal no ha sido encontrada desarrollada en los restos del Homo sapiens neanderthalensis que habitó cientos de miles de años después del Homo arcaico en quien sí se pudo verificar  la flexión basicraneana. Si bien en el caso del “hombre de Neandertal” la configuración anatómica pudo haber sido una respuesta al medio gélido en el que habitaba y sería válido hipotizar que su aptitud lingüística –de estar presente- encontró otro esquema físico dentro del cual manifestarse.

[40] Esta teoría ha sido puesta en duda frente a un esqueleto de Neandertal descubierto en Oriente Medio con un hueso hioides, o hueso de la garganta, idéntico al de un hombre moderno. Kharlena María Ramanan Neandertals A cyber perspective 1999.

[41] Las expresiones halladas corresponden al período gravietense –hace de 30.000 a 22.000 años- durante el Paleolítico Superior, constituyen las primeras pinturas rupestres. Sin embargo, las más famosas manisfestaciones artísticas de esta etapa la constituyen las estatuillas  femeninas en arcilla, marfil o calcita. (Leaky, R. ob.cit.)

[42] En el yacimiento de La Ferrasie (Francia) fueron sepultados 8 Neanderthal de diferentes edades, y en muchos otros lugares se han encontrado más pruebas de ello.

[43] Otro rito que da cuenta del interés por establecer contacto con lo sobrenatural y misterioso del más allá de la vidad, según Sibylle von Reden, es el tatuaje de vulvas femeninas en la cuevas donde se depositaban a los muertos –de época más reciente (35.000 años); un enterramiento del refugio de Laugerie-Basse (Dordoña) mostraba cauríes formando pareja sobre la frente, los brazos , los muslos, rodillas y pies del cadáver. Esta costumbre probablemente llegó a Europa con las invasiones de los pueblos del este, hace 35.000 años, que trajeron consigo la venus primitiva.

[44] Algunas de las especies de flores encontradas en Shanidar IV eran: aciano, cardo de San Banaby, hierba cana, jacinto, belcho y una especie de malva. Muchas de ellas tienen propiedades medicinales que abarcan desde el alivio del dolor de muelas y la inflamación hasta su uso como cataplasma y para las convulsiones Leaky, R. Lewin, R. Nuestros orígenes Ed. Crítica; 1998.

[45] El hombre tenía una edad aproximada de 45 años y su esqueleto mostraba que había sido enterrado acostado sobre su espalda, ligeramente inclinado hacia la izquierda, con las piernas flexionadas. Tres piedras lisas estaban asociadas al enterramiento, una cerca del cráneo y las otras sobre los brazos, y varios grandes huesos, astillas de hueso y láminas de sílex habían sido puestas en su tumba, interpretadas a menudo como una protección del enterramiento. Cerca de la tumba del hombre estaba el esqueleto de una mujer de unos 25 a 30 años, enterrada en tal posición que sugiere que podría haber sido atada antes del enterramiento. No hay enseres en este enterramiento. Los Neandertal 3 y 4 estaban enterrados en trincheras de 30 a 40 cm. de profundidad de apariencia similar. Contenían los huesos de dos (posiblemente tres) niños y un feto o neonato. Leaky, R. Lewin, R. ob.cit.

[46] Leaky, R. Lewin, R. Ob,cit.

[47] Auel, Jean El caln del oso cavernario. Ed. Maeva; 1998.

[48] Pero si esas manifestaciones de “cultura” y “conciencia” pertenecieron –en exclusiva- a la familia humana que llega hasta la actualidad no puede ser afirmado a riesgo de ignorar que las capas sucesivas de restos Neandertal - cromagnon - Neandertal en la región fronteriza entre la glacial Europa y la cálida África que permiten presumir: la contemporaneidad de ambas familias y una secuencia ecológica motivada por cambios climáticos, no una  evolutiva, muestran vestigios líticos y funerarios de similar importancia (en todo caso, de superior calidad intelectiva la atribuida a los desaparecidos Neandertal.)

 

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Última modificación: Sábado, 11 de Junio de 2005