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VAIMACA, errores científicos

 

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Errores científicos, discriminación racial y falta de espíritu democrático, llevaron a profanar sus restos y su sepultura.

Cuando ya se había cumplido con la Ley de Repatriación, inhumando el día 19 de julio de 2002 los restos del cacique charrúa y combatiente oriental Vaimaca Perú, nada hacía suponer que el 27 de setiembre varias personas aún no identificadas irrumpieron en la tumba, lo quitaran del ataúd y, colocándolo en una mesita que llevaron para ese propósito, manipularon sus restos y casi seguramente le han quitado piezas óseas y fracturado una costilla.

Creemos que la oportunidad se presentó en base a dos elementos:

1)     El Panteón Nacional pertenece a la Comisión del Patrimonio que depende del Ministerio de Educación y Cultura, quienes tienen la llave y el acceso permitido. Pero, confundiendo los conceptos, seguramente han pensado que por ser propietarios del edificio pueden serlo también de los restos mortales de las 31 personalidades que allí descansan.

2)     El segundo elemento está relacionado con un tema de Derechos Humanos, sobre discriminación racial, ya que no se profanó ninguno de los restos, excepto los que pertenecían a un indio, como si éste no tuviera el status de ser humano similar a todos los que habitan este mundo. Seguramente si hubieran querido hacer una simple autopsia a un cadáver de un blanco, hubieran necesitado al menos una autorización judicial, del mismo modo que la justicia y el gobierno no habrían dejado de señalar lo improcedente y criminal de dicho atropello.

Fue necesario que una persona se encadenara al portón (Sr. Enrique Auyanet, integrante de la directiva de ADENCH - Asoc. Descendientes Nación Charrúa) para de ese modo impedir que en los hechos se continuara con la profanación, el día 1 de octubre. Ese día, se presentaron técnicos universitarios y un funcionario del Ministerio de Educación y Cultura refiriendo que había un convenio entre las partes para realizarle a los restos de Vaimaca estudios científicos varios y colocarlo en una urna con un gas especial para que sus huesos se mantuvieran en perfecto estado para seguir estudiándolo en próximos años.

Pero para todo esto nadie solicitó permiso ni a los Descendientes, ni a la Justicia, ni a la Ciencia. Luego se acusó a los descendientes de estar "contra los estudios científicos". Esto no es exacto, ya que ellos están en contra de la ilegalidad de los mismos, de que se haya optado por el camino de la profanación antes que por un camino legal, todo lo cual implica una falta de respeto a la dignidad con que debe tratarse a los muertos, en este caso a Vaimaca.

Recordemos que se le rescató de un museo y se le repatrió para librarlo de tantos estudios científicos y para que pudiera descansar en paz definitivamente en su tierra. Pero que incongruencia !; es en su propia tierra que los técnicos han acometido nuevamente y pretenden colocarlo en un Museo Virtual - ya que tienen preparada esa urna que no permitirá que sus restos se integren naturalmente a la tierra - para tenerlo siempre disponible... y no dejarlo morir dignamente de una vez por todas. Ha dicho Bernardino García, de Tacuarembó, el bisnieto del cacique Sepé, que a su vez fuera compañero de Vaimaca, textualmente: "hay que dejarlo descansar en paz, que eso es lo más fundamental" (conversación telefónica del domingo 27/10/02).

Errores científicos

En este intento de estudiar también el ADN se ha aducido según reza el Convenio entre el Ministerio y la Universidad, que de esa forma se conocerá más sobre los charrúas, "dado que los restos de Vaimaca Perú son los únicos que con certeza pueden ser atribuidos a esa etnia". Es ésta aseveración errónea desde el punto de vista científico, ya que no hay ninguna prueba que avale la misma. Toda investigación científica debe basarse en hipótesis ciertas, confirmadas, en hechos indudables, porque de otro modo las conclusiones que de allí se deriven no serán valederas.

Han confundido los aspectos culturales con los biológicos: Vaimaca era charrúa culturalmente, era cacique, pero biológicamente difería del prototipo del charrúa, lo que estaría revelando que su genética no era la propia de la población charrúa, la cual no es conocida por el momento. Esto se deduce de estudios anteriores que deberían ser conocidos por los técnicos que han diseñado la experimentación a realizar. Nos referimos principalmente a las mediciones del índice craneano horizontal publicadas por Paul Rivet (86,63) y a la de Badano Repetto y Helm (86,1), las cuales corresponden a un braquicéfalo (índice superior a 81), o sea un cráneo redondeado y corto.

Pero los charrúas según la conocida clasificación de Imbelloni eran dolicocéfalos o de cráneo alargado hacia atrás. Además debe mencionarse que la estatura según publicación de Paul Rivet e indicada por Dumoutier era de 1m 62, en tanto la altura promedial de los charrúas era de 1m 70. (Senaqué mismo medía 1m70).

Otra prueba categórica a considerar es el dibujo que le realizara posiblemente Onslow durante la travesía hacia Francia en 1833. En dicho dibujo, Vaimaca aparece con la morfología más característica del guaraní que del charrúa, y queda esto manifestado en la comparación con los otros 3 charrúas que lo acompañaban y figuran en dicho dibujo. Tenemos además otros elementos para manejar, pero estos tres son concluyentes: Nada puede aseverar que era de descendencia solamente charrúa, o sea que es improbable que su genética corresponda a la típica de un charrúa.

Entonces, se parte de una base que no es científica, ya que no está probada ni mucho menos, la pertenencia de Vaimaca a la genética de la población charrúa. No existe esa "certeza de que sus restos pertenezcan a la etnia charrúa" como dice la base en que se asienta toda la justificación del  Convenio para invocar que con el ADN se conocerá más sobre "los charrúas". De modo que las conclusiones a que se arriben no serán valederas, y generarán errores, confusiones y datos que no deberían atribuirse a los charrúas en caso en que prosperaran dichos estudios detallados en el Convenio.

El conocimiento que se pretende lograr no será válido desde el punto de vista científico, a menos que se pudiera probar que Vaimaca era "genéticamente charrúa".

Pero aún hay otro tema que invalida toda seriedad que pudiera tener un estudio científico: Vaimaca Peru no fue aún reconocido oficialmente como tal, y nadie ha presentado su partida de defunción, o documento que acredite que los restos mortales pertenecen a la persona Vaimaca Peru. Y esto sí es un impedimento definitivo para cualquier procedimiento científico, ya que no se ha realizado la gestión administrativa que extienda un certificado oficial sobre la identidad real de dichos restos mortales. Tampoco se ha realizado un reconocimiento por vía de un peritaje forense, o sea que
legalmente tampoco se sabe a quien pertenecen los restos.

Por supuesto que no encontrarán la partida en París por más que la busquen, allí no está, y no será fácil identificar mediante documentación civil los restos mortales enviados desde Francia. Bien, creo que faltan bases administrativas, legales y científicas mínimas para acreditar que están dadas las condiciones de rigor científico que justifiquen el estudio de ADN.

Por lo tanto, el convenio suscrito por el MEC y la Facultad de Humanidades - Universidad de la República, no tiene validez científica, aunque pudiera estar en un futuro autorizado por alguna Ley. No resistiría el menor análisis de ninguna entidad científica responsable. 

Por supuesto que el Ministerio de RREE no ha querido realizar un peritaje forense tal como oportunamente hube sugerido, invocando razones de confianza y diplomacia respecto al gobierno francés. 

También nosotros creemos que se trata realmente de los restos de Vaimaca Perú, ya que hacemos confianza en nuestro gobierno y en el de Francia. Pero cuando se trata de estudios científicos, la ciencia no se basa en la confianza ni en la diplomacia, tiene que corroborar los hechos para que ellos tengan la necesaria certidumbre a partir de la cual desarrollar los proyectos científicos.

De modo, pues que si se permitiera la investigación del ADN de dichos restos, suponiendo que fueran de Vaimaca Perú, sólo se obtendría la muestra genética de un individuo peculiar, y no se estaría en condiciones de extender dichas conclusiones a ningún tipo de persona ni de población. Hay otros aspectos referidos al ADN que se toma a los indígenas para otras finalidades; por ejemplo para integrar el dato al Proyecto Diversidad del Genoma Humano, con análisis de ADN Antiguo, y puede haber también otras finalidades que deberían estar bajo control del Estado; en este caso, se
entrega un cheque en blanco a una o más personas que pueden utilizar ese ADN para diversos objetivos sin que lo den a conocer, de modo similar a lo que han hecho con el Convenio, que según la jueza Dra. Jubette lo hicieron "de espaldas a la sociedad".

Discriminación en un régimen democrático. 

Hemos visto que la entrada al Panteón en forma unilateral profanando los restos de Vaimaca al manipularlos sacándolos de su sepultura en forma ilegal, no obedece a los procedimientos democráticos que normalmente utilizamos en nuestro país.

También hemos visto que fueron oportunistas dado que, si los restos hubieran estado en otro panteón diferente al Panteón Nacional, no hubieran podido acceder por tratarse de un panteón particular, cuyos dueños les impedirían no solo entrar, sino que además los denunciarían si constataran que habían violado una tumba.

Tenemos que agregar algo muy triste y es que además, por encima de todo esto, subsiste la discriminación étnica hacia el "ser indio". No creo que a nadie se le pudiera ocurrir, aún dentro del Panteón Nacional, manipular los restos de cualquiera de los allí inhumados, por ejemplo Carlos Quijano, J.E. Rodó, Florencio Sánchez, Juan Zorrilla de San Martín, Juan Iriarte Borda y aún Carmelo Colman, integrante de los 33 Orientales, por nombrar algunos.

Pero, por tratarse de Vaimaca Perú, en la mentalidad de mucha gente aún se piensa que, por haber sido indígena, no tendría el derecho al respeto de la dignidad de sus despojos mortales. 

Se ha procedido tal como si se tratase de un hallazgo arqueológico, de un objeto arqueológico que hay que estudiar, y del cual se piensan descubrir enigmáticos secretos del pasado indígena. Se trata de una discriminación "post mortem", pero discriminación al fin, realizada en un país en que nos preciamos de ser pioneros en lo que a Derechos Humanos se refiere. ¿Qué sentido tiene averiguar si Vaimaca tuvo sífilis? Puede utilizarse la Ciencia para desnudar intimidades, enfermedades de un ser humano que quizás era muy común, o que quizás no tenía intención de difundir? Esto se atreven a proponerlo porque se trata de un "indio y todavía muerto", con una
aparente indefensión, a no ser por sus descendientes, los parlamentarios y parte de nuestro pueblo. 

Veamos porqué no es democrático el agravio infligido a Vaimaca Perú. 

Recordemos cosas que aprendimos en nuestro Uruguay democrático, como aquel  ejemplo atribuido a uno de nuestros grandes estadistas, que decía que aunque no compartiéramos las ideas, la cultura o creencias de otra persona, deberíamos ser capaces hasta de dar la vida por defender el derecho del otro a poder expresarse libremente en sus aspectos culturales, religiosos, etc. Así, por ejemplo nosotros pensamos que si fuésemos ateos, y tenemos que enterrar a un cristiano, sin duda que colocaremos una cruz en su tumba, porque eso corresponde a las ideas y al deseo de aquél que ha muerto, aunque nosotros podamos no compartir sus ideas religiosas, pero respetamos la dignidad personal de aquél, tal como queremos que se respete la nuestra. Pues bien, los indígenas, cuando morían, respetaban y hacían respetar el
lugar de la sepultura, y hemos oído sobre cementerios de indios donde nadie puede entrar, ni pisar, ni acercarse. 

Los charrúas inhumaban en lugares poco accesibles, tales como las cumbres de los cerros, para asegurarse que nadie pasara y profanara esa tumba. El duelo era verdadero, sufrían por el muerto al punto que a veces se autoflagelaban en el ritual fúnebre como muestra de dolor. 

Entonces, nos preguntamos, ¿No deberíamos al menos respetar sus conceptos sobre la inviolabilidad de las tumbas y de los restos humanos? En particular, Vaimaca tiene derecho a morir como él hubiera deseado, a que sus restos sean tratados con dignidad, como también los charrúas, y todos los indígenas hubieran deseado.

Debemos respetar tanto en vida como después de muertos a todos aquellos que son diferentes o piensan diferente. Lo contrario es discriminación, un ataque a los Derechos Humanos, que conlleva una afrenta a la democracia.

Deberemos solicitar al mundo científico que no permitió vivir libre a Vaimaca, que ahora le permita morir en paz, comprendan que es un ser humano como nosotros, y cesen de manipular sus restos mortales. No lo coloquen en la urna de conservación eterna que han mencionado, para seguirlo estudiando siempre, sin final.

No debe usarse ya más a Vaimaca, por el hecho de haber sido indio. No olvidemos, orientales, que él fue un indio pero también un oriental, de la Banda Oriental. Recordemos la canción "A Don José", cuando dice "ver a los indios formar el escuadrón"; esto fue cierto respecto a Vaimaca, tuvo a su cargo escuadrones
de charrúas al servicio de Artigas y de otros libertadores, lo que está en la historia citado en diversas crónicas. 

El primer verso de nuestro himno dice "Orientales, la patria o la tumba". El luchó por nuestra patria y no tuvo patria, por lo menos dejémosle, orientales, que tenga tumba.

Quien ha escrito estas reflexiones es un investigador que desea conocer cada vez algo más acerca de los charrúas. Si pensara honestamente que esos estudios podrían acercar nuevos y verdaderos conocimientos, estaría ávido de saber esos resultados, y podría apoyar una Ley especial para que se autorizara su realización. Pero lamentablemente no es así, se ha penetrado al Panteón sin legalidad alguna, y para hacer un a tarea que será no solo infructuosa sino perjudicial al conocimiento de los charrúas por los errores metodológicos que se han manifestado.

Lic. José Eduardo Picerno

Psicólogo - Investigador

 

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Última modificación: Jueves, 07 de Julio de 2005